Un mal día, una oportunidad

Algunas cosas son más difíciles cuando estás lejos de casa.

Ya te independizaste *aplausos*, eres una chica que puede estar sola, quererse y apapacharse, eso está perfecto, pero cómo sobrevivir a una situación inesperada cuando eres independiente.

Hace poco leí un artículo de mi colega Pao Gómez sobre la importancia de un mal día. Me quiero sumar a su propósito pero desde el punto de vista de ‘mujer independiente’, rol que decidí tomar hace poco más de un año.

Es un reto cada día descubrir que mientras más tiempo paso sola conmigo, más me sorprendo de reacciones y acciones que tomo ante ciertas cosas. No es fácil estar lejos de casa, tu casa de sangre. Alguna vez les platiqué sobre los primeros retos a los que te enfrentas cuando te independizas, pero la realidad es que los malos días pasan más seguido de lo que deseamos. ¿Cómo enfrentarlos?

Mujer prevenida

La lista de cosas inesperadas que pueden sucederte es enorme, y no puedes caer en la paranoia. Lo que sí puedes hacer es trabajar en la prevención, sobre todo en temas de salud; chequeos médicos constantes y en temas de economía. Me leo como mi mamá, pero ¡es taaan cierto! Guardar algo de dinero para cualquier imprevisto.

Hasta hoy reconozco que muchos de mis tragos amargos los pude evitar si hubiera sido más precavida.

Respira y concéntrate

Para esos casos en donde las cosas están fuera de nuestro control y enloquecemos, este consejo es muy útil. Si eres como yo, entonces tienes un pésimo manejo del estrés en crisis. A mi no se me da, y tiendo a fatalizar todo; un pequeño resfriado, drama. Un ligero cambio de planes, drama.

No me culpo, pero trabajar en el manejo del estrés es VITAL cuando estás sola. No solo piensas con más claridad, también tranquilizas tu entorno. Si yo enloquezco – debo dejar de hacerlo – mis amigos, mi novio, mi jefe y todo el mundo enloquece. ¡Y es tan injusto!

Por favor, si ustedes están del otro lado y una persona que quieren mucho entra en ese estado de parálisis, no la juzguen, ni la presionen y mucho menos le exijan. Solo oriéntenla y sean pacientes. No todos reaccionamos igual. Recuerda.

Haz lo que puedas, con lo que tengas, en donde estés

Ya respiraste y asimilaste la situación. Ahora, es momento de actuar. El manual de sobrevivencia ante cualquier circunstancia es resolver con lo que hay. Desde luego, los problemas tienen niveles y de un ‘se me acabó el gas’ a ‘tuve un accidente’ la brecha es grande.

El asunto está en dos principios básicos 1) Si lo puedes resolver sola – y sé honesta – entonces hazlo. 2) Reconoce cuando necesitas ayuda o el apoyo de alguien más. Porque a veces ese orgullo engañoso sobre pedir favores, porque ‘¡¿cómo?, soy in-de-pen-dien-te¡’ o porque no queremos parecer indefensas, a veces resulta peor.

Volvemos a la prevención. Siempre ten a la mano el contacto de quien puedas acercarte de inmediato en estos casos.

Construye tu propio hogar, no busques otro

Hablo de sustituir esa seguridad que tuvimos en casa de nuestros papás con una persona diferente, como el novio o la mejor amiga. Incluso el trabajo puede convertirse en nuestro nuevo refugio, y entonces te conviertes en una dependiente, mandona, ‘quiero que todo se haga a mi manera’ o lo peor,quieres que todos te entiendan y corran a tu auxilio. ¡PUM!

Se siente feo cuando te das cuenta, pero que te ignoren en algún momento puede resultar positivo. Tomas una fuerza de quién sabe dónde y lo solucionas, créeme. Es el mejor pretexto para voltear a ver tu vida y valorar. Entender la importancia de tener amigos cercanos.

Por último, no te subestimes. Es en los momentos más difíciles cuando sacas tu carácter y tu habilidad para reaccionarToma el control de tu día en la medida de lo posible. Ése es el verdadero reto.

¿Tú cómo lo enfrentas?

Gracias por ser, estar y compartir.