La resaca de las mujeres empeora con la edad

Celebrar con un par de copas no le hace mal a nadie, pero ¿qué dice nuestro cuerpo al respecto cuando ya no tenemos 20 años?

¿Han notado que las resacas de ahora ya no son las mismas de hace unos años atrás? Si mientras estudiábamos en la universidad, podíamos salir de fiesta todo el fin de semana sin tener mayores consecuencias, a medida que nos vamos acercando a los 30, los rastros que unas copitas de vino o licor dejan en nuestro cuerpo son un poco más desastrosos.

Bien sabemos que el cuerpo de la mujer tiene menos resistencia al alcohol que el de los hombres, pero el número de velas que ponemos al pastel de cumpleaños también influye en la intensidad y tiempo de duración de las resacas.

Esto no tiene mucho que ver con la calidad del alcohol que tomamos; aunque compremos la champaña más cara del bar, las consecuencias aparecerán de igual forma y sufriremos un poco más que antes cuando despertemos al día siguiente.

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Las razones que explican esta situación son diversas; a medida que vamos envejeciendo, los órganos del cuerpo empiezan a trabajar un poco más lento. El alcohol que tomamos es metabolizado por el hígado, y es justamente este órgano el que se ve más afectado luego de una noche de fiesta.

Otra razón que influye es la contextura y cómo esta misma va cambiando a medida que cumplimos más años. La estructura corporal de la mujer hace que su organismo, de forma natural, almacene más grasa.

Con el paso del tiempo, el cuerpo va cambiando, lo que hace que automáticamente cambie nuestra tolerancia al alcohol.

Algo que tampoco hay que olvidar, es que a medida que vamos creciendo, son más las responsabilidades que tenemos. Es por esto mismo que ya no consumimos alcohol tan regularmente como lo hacíamos hace un tiempo atrás.

Ante esto, el cuerpo se acostumbra a funcionar de manera normal y no adaptándose constantemente a un sistema de desintoxicación más acelerado.