Despertar de buenas: el secreto está en los rituales íntimos

Rituales cotidianos que ayudan a enfrentar con dignidad y buen humor el día a día.

A veces no es tan fácil despertar de buen humor: entre sueños difíciles y pendientes, entre que, como dice Jorge Drexler, “la vida es más compleja de lo que parece”… Bueh… Una no puede rendirse así como así. Por eso existen los rituales íntimos y cotidianos, porque de alguna manera hay que salvarse.

La gente cree que siempre estoy de buenas. No es así: tengo malos momentos, días pésimos, igual que todos. Sin embargo, algunos me preguntan cómo le hago para estar o por lo menos parecer feliz. Esto es lo que me funciona para que mis mañanas sean habitables, para disfrutarlas, a pesar de mi neurosis y mi larga lista de limitantes emocionales.

1. Mantener el orden

Cuando me levanto y veo tiradero, lo único que quiero es volver de nuevo a la cama. Por eso, antes de dormir, ordeno la habitación, así al día siguiente el panorama luce más amable.

2. Pensar en lo mejor

Antes de irme a dormir, anoto, aunque sea mentalmente, la parte más bonita del día siguiente: una cita, una ida al cine, la comida, algo que me divierta o me de emoción. Si esa parte no existe, la invento, faltaba más. Procuro no dejar que mi día suceda sin algo que valga la pena proyectar y recordar.

3. Elegir una canción poderosa

El bip del despertador es el infierno. Pero ahora tenemos smartphones, bendito sea dios. Me funciona poner como alarma del celular una canción que me inyecte buena onda, que me de ganas de bailar. Pero que no sea demasiado ruidosa ni “agresiva”. Hasta en eso hay que buscar el equilibrio, qué lata.

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(cc) Drew Herron / Flickr

4. Tender la cama

Sólo me toma 5 minutos, y cuando vuelvo a casa, es lindo ver la recámara en orden. Este hábito hace mucho por mi rutina diaria.

5. Beber agua al despertar

Antes del desayuno o la ducha, bebo agua. Lo primero que mi cuerpo necesita es hidratarse. De lo contrario, me siento incapaz de decidir nada: ni el desayuno, ni la ropa, ni el transporte… nada.

6. Hacer ejercicio

Una rutina de ejercicio es fundamental para que el día sea más llevadero. Me estiro, camino, hago algo de yoga. Si antes de eso dedico 5 minutos a la meditación, mi buen humor está garantizado.

7. Escucha música

Mientras me baño, mientras me visto, mientras desayuno, mientras manejo. Recomiendo el playlist de Pola: canciones para despertar de buenas.

8. Recurrir al guardarropa

Preparar la ropa desde el día siguiente es un buen hábito, que ahorra tiempo y esfuerzo. Escojo looks sencillos y cómodos, que me hagan sentir bien. A veces sucede que, ante días caóticos o faltos de esperanza, lo único que me devuelve la esperanza es el atuendo justo.

(Por cierto: ya existe una aplicación móvil llamada Cloth, que ayuda a clasificar y organizar el clóset, y que incluso selecciona outfits con base en el clima, la ocasión, la temporada y las tendencias de street style. Un sueño realizado.)

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© HBO

9. Hacer algo agradable

Antes de comenzar la jornada, me doy el lujo de una actividad disfrutable: para mí el ejercicio cuenta como tal, pero no fue así toda la vida, así que te entiendo si opinas diferente.

Hay otras opciones: desayunar delicioso, leer unos minutos antes de salir de casa, resolver un crucigrama… existen varias actividades rápidas y placenteras.

10. Recordar lo mejor del día anterior

Así como me funciona pensar en lo bueno que está por venir, también me sirve recordar lo que ya viví y me hizo sentir bien. Por horrendo que pueda ponerse un día, siempre tiene algo rescatable. Esa idea es mi tabla de salvación.


Y ustedes, ¿qué hacen para comenzar el día con el pie derecho?