Los millennials le tenemos miedo a la tarjeta de crédito

¡Pero no te preocupes! Te tenemos algunos consejos.

Sí, nuestra generación, la individualista por excelencia, la que persigue la que la apasiona, la que ha sustituido un auto por un teléfono, o una bicicleta y cuya consciencia ambiental va subiendo, esa persona, tiene miedo de usar las tarjetas de crédito. Aunque no somos únicamente nosotros, la recesión económica, la baja cantidad de empleos, o la posibilidad de ser freelance, tiene a todos muy al tanto de cómo salir de deudas, o simplemente en no gastar lo que no se tiene.

Según The Grindstone, muchos millennials simplemente no aplican o no tienen una tarjeta de crédito. Y mientras es bueno no tener mucha deuda por usar plásticos, el no tener un crédito puede afectar negativamente a la larga, pues no tienes un historial crediticio. Y, qué va a pasar cuando quieras comprar una casa, pagar en 12 meses el boleto de avión para tu viaje alrededor del mundo o pedir un préstamo para hacer ese proyecto de tus sueños (lo siento chicos, no todo se puede solucionar con Crowdfunding).

Tenemos el estigma de huir de prácticamente todo aquello que nos comprometa, sin embargo, sabes que sólo te quieres comprometer en lo que te apasiona. Lo cual está muy bien, pero no dejes las cosas importantes tan a futuro, como una afore o un historial crediticio.

Tenemos una mejor solución: aprende a usar una tarjeta de crédito de manera responsable para que obtengas lo mejor de dos mundos, y por favor, como dice Sofía Macías del Pequeño Cerdo Capitalista, ¡no dejes de ahorrar!

1. Una tarjeta de crédito no es un ingreso extra

No puedes usarla como si fuera un ahorro que tienes guardado. Todo lo contrario: ten presente que debes pagarla con tu ingreso (y por lo tanto no debería excederlo). Lo que es más, muchos especialistas en finanzas personales recomiendan que no exceda más del 30% de lo que ganas.

2. No pagues el mínimo

A los bancos les encantan que pagues lo menos posible, porque esto acumula mucho más interés para ellos a la larga, y tienen paciencia, vaya que la tienen. Pueden obtener de un 15 a un 30% de lo que te prestaron, esto depende de cada institución y del tipo de tarjeta que elijas.

Es importante que tengas presente que lo mejor que puedes hacer con tu tarjeta es liquidarla cada mes: no acumulas interés, ganas puntos y beneficios y así tampoco gastas más de lo que tienes.

3. Siempre ten presentes tus fechas de corte y pago

Si las conoces, sabes que todo lo que caiga un poco después de la fecha de corte te dará más oportunidad de pagar hasta la siguiente fecha de pago. Todo lo que compres antes de la misma, se tiene que liquidar en la fecha de pago. Manejar bien estas fechas es primordial para no acumular deuda en tu tarjeta. Porque, por ejemplo, si pagas después, tendrás una penalización, que no suele ser demasiado barata.

4. Investiga

Eres millennial, y Google es tu buen tío confidente con casi todas las respuestas: verifica bien los beneficios, tasas de interés y costos de anualidad antes de aplicar para tener tu próxima tarjeta.

5. Comienza en pequeño

Aplica para una tarjeta de no mucho crédito. Úsala durante tres meses: si durante ese tiempo no consigues liquidarla de manera consistente, entonces: rómpela en pedacitos, aún no estás lista.