Una caricia para los corazones tristes

Hay días en que se necesita un apapacho al alma. Hoy, corre por mi cuenta.

La semana pasada les hablé sobre lo que las palabras me han enseñado de la vida. Y, para mi sorpresa, recibí comentarios hermosísimos de algunas personas que me han dejado llegar hasta su corazón con todas las cosas que salen del mío.

Cuando escribo, en realidad lo hago para mí, pensando que alguien más será mi cómplice. Bastante tengo ya con todo lo que me hago a veces; hasta en esas cosas pequeñitas que parecen insignificantes, como cuando te pegas y lo primero que gritas es ‘¡pendeja!’ o haces algo que te carcome la conciencia después.

Entonces pienso en que, por tantas cosas que nos reclamamos, nos exigimos y nos lamentamos diario, también es nuestro deber apapacharnos con ánimos de seguir maravillándonos de este hermoso viaje al que llamamos VIDA.

…Y entonces escribí. Es algo muy especial que hace poco me salvó de un día de esos raros y emocionales que suceden (porque sí me pasan, y mucho). Cuando lo leas, te pido que lo hagas pensando que es justo esto lo que te diría tu yo interior, tu niña interior y tu alma en un momento de tristeza o ‘apachurramiento’.

Léelo, vívelo y adóptalo.

Así que has regresado. Aquí estás de nuevo, y veo que no vienes sola. Traes contigo ese montón de basura que solo te hace cada vez más pesada.

A veces el problema es que tu corazón no quiere admitir lo que tu mente ya sabe. Y hoy, tú sabes lo que te trajo aquí, aunque quieras aparentar que no tienes idea o que estás confundida. Eres un foco enorme que cambia de color, y esa es la primera señal. Hoy te digo, no tengas miedo, no te estás apagando.

Has venido a que yo te vuelva a poner en el camino. Has venido por un abrazo. Has venido a revivir, y yo lo haré porque te amo.

No desgastes tu energía dándome una explicación solo para enredarte mil veces en lo mismo. He visto cómo te gusta hacer eso. Te he observado tratando de resaltar. Te he visto gritar desesperada por dentro para ocultar tu frágil corazón. Conmigo eso ya no es necesario.

Recárgate en mi hombro, llora si es necesario, porque seguramente te has reprimido, porque seguramente te han tapado los ojos. Suele pasar, a la gente no le gusta lidiar con lágrimas ni dolores ajenos. Los humanos son así, y eso es de lo primero que quiero hablarte.

Tú no te das cuenta, pero por mucho tiempo has reclamado un alma humana que te abrace y te acompañe. Un alma que te ayude a cargar tu pesada memoria. Tengo que decirte que todas tienen su propia carga ya como para que les dejes la tuya.

Sé lo mucho que te ha desesperado no saber qué hacer con todo eso, y hoy quieres que yo te de la respuesta. Debes saber que he visto mudanzas más pesadas que la que traes ahora. Y no es ningún consuelo, pero ojalá entiendas que no será difícil.

Vives en una guerra constante entre lo que piensas y lo que sientes. Tienes que parar ahora y darte cuenta de que no son hechos aislados. Todo lo que piensas, es. Todo lo que sientes, es.

Quiero que sepas en dónde estás y te sientas segura. Guarda un poco de silencio y por primera vez escucha el sollozo de tus lágrimas. ¿En dónde has puesto tu corazón que duele tanto?

Veo tu mudanza llena de expectativas, ilusiones caídas y deseos reprimidos. Has venido a mí con la poca fuerza que te queda para seguir, pero el ánimo ya no te alcanza para volver a creer.

Has venido a que te recuerde que eres humana, ¡celébralo! Lo que sientes tiene una sola explicación, y es que eres un alma viva, ¡celébralo!

Quiero que llores hasta que de lo único que te sientas vacía sea de lágrimas y tristeza. Porque de lo demás, créeme, estás llena.

Vienes atropellada de recuerdos y tu copa está llena de nostalgia. Bébetela hasta el final y azótala en el piso porque ya no sirve.

Vienes llena de miedo a perder, porque nadie te ha enseñado a dejar ser, porque hasta tu propia alma vive encarcelada. Has sido necia y veo tus manos lastimadas de sujetar tan fuerte. Date cuenta que todo al final se ha ido. Tu cuerpo está a punto de rendirse. Déjalo. No pongas resistencia a todo eso que está escrito para que suceda.

Ahora estás aquí, ya puedes dejarte ir y revolcar toda esa carga en mis brazos. Date la oportunidad de sentir, y si es necesario reclámate, pero al final siempre perdónate.

Te invito a quedarte con la parte más honesta de las cosas, las últimas palabras que escuchaste. Te invito a quedarte con todos los te quiero que te dedicaron y que verdaderamente creas que fueron sinceros.

No puedes dejar de creer, porque así eres; como tampoco puedes dejar de sentir. Eres un alma viva ¿recuerdas? Vacíate y muéstrame con lo que te has quedado.

Sé que algunas personas no han sido buenas contigo. Perdónalas. Libérate y déjales a ellos su propia conciencia. Deja de recordarles lo que eres, no necesitas anunciarte.

No pienses que algo está mal contigo y siéntete libre de pedir lo que necesitas. Recuerda que nada te pertenece, así que es momento de abrir tus brazos y despedirte de aquello que decida marcharse. No pasa nada, lo has hecho antes.

Olvídate del chantaje, las lágrimas que salen de tus ojos solo son para limpiar el alma, no para convencer a nadie.

Te invito a recordar la maravillosa vida que has tenido, llena de bienvenidas. No pienses en lo que está a punto de irse. y convoca todo aquello que está por llegar.

Concéntrate en tener un espíritu sano y una mente despejada. He visto cómo te gusta cuestionarte, pero tus preguntas han distorsionado tu realidad. Para y escucha lo que tengo que decirte.

Uno siempre es uno, y con uno es suficiente caminar. No estás sola, tienes un alma completa. Eres completa. No hay señal afuera que no haya estado adentro primero. Así que deja de buscar con tus ojos lo que más bien deberías sentir.

Sé que ahora no lo entiendes, pero algo mágico se esconde tras toda tu pena. Sé que ahora no lo sientes, pero te estoy abrazando con todo el amor que nadie podrá sentir por ti.

Sé que pronto vas a volver a reírte conmigo y a llorar por algo nuevo. Yo me quedo aquí hasta que estés lista para irte y para volver.

Tómate tu tiempo, y mientras lo haces, déjame decirte que estás bien. Eres libre y tu corazón es fuerte. No hay nada en el mundo para lo que no estés lista. No tengas miedo, no te has apagado, yo estoy contigo.