Emma Watson en la ONU: los hombres también necesitan feminismo

La actriz habla de por qué feminismo no es odiar a los hombres, de por qué la igualdad es importante para todos.

Emma Watson, embajadora de buena voluntad en ONU Mujeres, pronunció en la sede central de este organismo, un discurso sobre la igualdad de género.

Sus palabras sirvieron para introducir la campaña “HeForShe”, que se propone invitar a niños y hombres a unirse al feminismo.

Así, la actriz habló de su experiencia y de cómo entiende la equidad. El discurso presenta algunas valiosas razones por las que el feminismo también beneficia al sexo masculino.

La actriz de 24 años fue aplaudida de pie. Les dejamos el discurso, no dejen de leerlo.

Hoy estamos lanzando la campaña HeForShe. Vengo a hablarles porque necesitamos su ayuda. Debemos tratar de movilizar tantos hombres y niños como sea posible, para lograr un cambio. No queremos sólo hablar de ello. Queremos asegurarnos de que sea algo tangible.

Hace 6 meses, fui nombrada embajadora de buena voluntad en la ONU Mujeres. Mientras más hablo de feminismo, más me doy cuenta de que luchar por los derechos de los mujeres, es para algunos sinónimo de odio hacia los hombres. Si de algo estoy segura es de que eso tiene que parar. El feminismo consiste en la creencia de que hombres y mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades. Es la teoría de la equidad de los sexos, política, económica y social.

Cuando tenía 8 años, me dijeron ‘mandona’ porque quise dirigir una obra que estábamos montando para nuestros papás. Cuando tenía 14, algunos miembros de los medios intentaron sexualizarme. A los 15, mis amigas dejaron de unirse a equipos deportivos porque no querían parecer masculinas. A los 18, mis amigos eran incapaces de expresar sus sentimientos.

Decidí que sería feminista, lo que fue complicado. Mis investigaciones recientes demuestran que feminismo se ha vuelto una palabra poco popular. Las mujeres prefieren no identificarse como feministas porque, por lo visto, el feminismo las hace parecer demasiado fuertes, demasiado agresivas, anti-hombres, incluso poco atractivas.

¿Por qué la palabra incomoda tanto? Pienso que es justo que me paguen lo mismo que a mis colegas hombres. Pienso que es justo que sea yo quien decida sobre mi propio cuerpo. Pienso que es justo que las mujeres participen activamente en la política, en las decisiones que afectan sus vidas. Pienso que es justo que, socialmente, se me dé el mismo respeto que se les da a los hombres.

Pero tristemente, no hay un solo país en el mundo en que todas las mujeres tengan estos mismos derechos. Ningún país del mundo puede presumir de haber alcanzado la igualdad de género. Se tarta de derechos que considero derechos humanos y que no funcionan igual para todas. Por eso reconozco lo afortunada que soy.

Me considero privilegiada porque mis padres no me quisieron menos por haber nacido mujer. Mi escuela no me limitó por ello. Mis mentores no asumieron que yo valía menos por el hecho de que un día sería madre. Estas influencias me convirtieron en quien soy. Tal vez estas personas no lo sepan, pero ellos son los feministas inadvertidos que necesita el mundo. Necesitamos más como ellos.

Si eres de los que todavía detestan la palabra feminismo, te digo que la palabra no es lo que importa, sino la idea y la ambición que se esconden tras ella, porque no todas las mujeres recibieron los mismos derechos que yo. De hecho, a nivel estadístico, son muy pocas las que los tienen.

En 1997, Hillary Clinton pronunció un famoso discurso en Pekín, sobre los derechos de las mujeres. Tristemente, muchas de las cosas que quería cambiar siguen siendo una realidad. En aquel entonces, menos del 3o % del público eran hombres. ¿Cómo podemos cambiar el mundo cuando sólo la mitad forma parte de esta conversación?

Hombres, quiero darles la oportunidad, extenderles una invitación formal. La equidad de género es asunto de ustedes también. Porque a la fecha, he visto que el rol de mi padre es menos valorado por la sociedad. He visto a hombres jóvenes sufriendo de enfermedad mental, que temen pedir ayuda pues eso los haría parecer menos viriles.

En el Reino Unido, el suicidio es la principal causa de muerte en hombres de entre 20 y 49 años, por encima de accidentes de carretera, cáncer y afecciones cardíacas. He visto a hombres frágiles e inseguros, ante lo que se les dice que debe ser el éxito para un varón. Porque los hombres tampoco gozan de los beneficios de la igualdad.

No es común que hablemos de los hombres limitados por los estereotipos de género, pero me doy cuenta de que existen. Cuando los hombres sean libres, la situación cambiará también para las mujeres, como una consecuencia natural. Si los hombres no tienen que ser agresivos para conseguir la aceptación, las mujeres no nos sentiremos obligadas a ser sumisas. Si los hombres no tienen que controlar, las mujeres no tendremos que ser controladas.

Hombres y mujeres deberían sentirse libres de mostrarse sensibles. Hombres y mujeres deberían sentirse libres de ser fuertes. Es hora de que veamos a los géneros como un conjunto en vez de como una lucha de polos opuestos. Debemos dejar de desafiarnos los unos a los otros. Ambos podemos ser más libres y de esto es de lo que se trata la campaña: de libertad.

Quiero que los hombres hagan un compromiso para que sus hijas, hermanas y madres estén libres de prejuicios, para que sus hijos tengan permiso de ser vulnerables y humanos también, para que reclamen su derecho a ser la versión más honesta y completa de sí mismos.

Tal vez estén pensando: ¿quién es esta chica de Harry Potter y qué está haciendo en la ONU? Yo también me lo he preguntado. Sé que este problema me preocupa, que quiero contribuir a que la situación mejore. Haber visto lo que he visto, haber recibido esta oportunidad, me hace responsable, es mi responsabilidad decir algo al respecto. Edmund Burke decía que todo lo que se necesita para que triunfe el mal, es que los hombres buenos y las mujeres buenas no hagan nada.

En mi nerviosismo por este discurso, en mis momentos de duda me digo firmemente: ‘Si no soy yo, ¿quién? Si no es hoy, ¿cuándo?’ Si tienes dudas cuando se te presenta una oportunidad, espero que estas palabras te sirvan. Porque la realidad es que si no hacemos nada hoy, van a tener que pasar 75 años o quizá 100 para que una mujer pueda recibir el mismo salario que un hombre, por el mismo trabajo. Más de 15 millones de niñas serán forzadas a casarse en los próximos 16 años y, al mismo ritmo, no será hasta el 2086 que las mujeres de las áreas rurales de África puedan ir a la escuela secundaria.

Si crees en la igualdad, debes ser uno de esos feministas de los que hablo y por eso, yo te aplaudo. Para logar el cambio necesitamos estar unidos. Buenas noticias: tenemos una organización unida. Te invito a que te hagas visible y a que te preguntes: ‘Si no soy yo, ¿quién? Si no es hoy, ¿cuándo?’

Muchas gracias.