Padres de un niño transgénero comparten su historia

Jeff y Hillary Whittington narran cómo su hija se definió como niño a los 5 años, y los retos que esto representó para la familia.

Jeff y Hillary Whittington, de San Diego, tuvieron en 2007 una niña. Poco tiempo después, ella se definió a sí misma como niño. Los Whittington descubrieron que tenían un hijo transgénero. Ante los obstáculos sociales que esto significaba, ellos eligieron optar por la aceptación y el respeto. Ésta es su historia.

Con motivo del Harvey Milk Diversity Breakfast, acontecimiento anual en San Diego, que celebra la diversidad y los derechos civiles, los Whittington compartieron la historia de Ryland, su hijo transgénero. Se trata de un video en que vemos fotos de la familia, desde que Ryland acababa de nacer, en 2007, hasta el presente.

Los padres relatan que la primera situación difícil que enfrentaron fue que su bebé hubiera nacido con problemas de audición. Sin embargo, con implantes cocleares, lograron que escuchara y hablara. “Soy un niño“, fue una de las primeras frases que la pareja escuchó de Ryland:

Comenzó a tener aversión hacia todo lo femenino. Era fácil llamar a Ryland tomboy. Nos decían que se le pasaría, que se trataba sólo de una etapa. Pero para ser una etapa, parecía cada vez más marcada.

Mientras tanto, en medio del desconcierto de los padres, Ryland decía:

Cuando la familia se muera, me cortaré el pelo y podré ser un niño.

Entonces, después de pedir ayuda a especialistas, los padres reconocieron que tenían un hijo transgénero. Fue un proceso complejo. Le cortaron el pelo, cambiaron su guardarropa, redecoraron su habitación y comenzaron a usar el pronombre “él” para referirse a Ryland.

La pareja explica:

La identidad de género de Ryland no fue causada por la manera en que lo criamos, ni por nuestra estructura familiar, ni por factores ambientales.

Como parte de la transición, la familia envió cartas a sus seres allegados, para explicarles la situación de Ryland. Algunos cortaron relación con los Whittington. “Los que en verdad importan, están con nosotros”, explica el matrimonio.

Bien por los Whittington. Bien por Ryland que tiene unos padres amorosos y pensantes. Claro que no será fácil, pero de la otra forma tampoco lo es. Por lo menos de este modo no se coarta la libertad ni la felicidad de nadie.