10 cosas que un wedding planner nunca te dirá de frente

Confesiones de wedding planners: lo que piensan de nosotras y de nuestras bodas (aunque no se atrevan a decírnoslo a la cara).

Si ya te casaste o estás por hacerlo, tal vez ya sepas que un wedding planner puede ser tu mejor aliado, pero también puede llegar a convertirse en una pesadilla, una pesadilla necesaria, indispensable. Su trabajo no es fácil: tiene que aterrizar tus ideas, hacer que las cosas sucedan, convertir tus sueños en realidad (algo que ni tu novio ha logrado hasta el momento).

El problema es que, con la emoción y los nervios, a veces te pones poco realista y neurótica. El wedding planner (quien seguramente debido a su labor también presenta grados considerables de neurosis) tiene que lidiar contigo y con la responsabilidad de que la boda te satisfaga. Sin embargo, ¿qué piensa de ti durante el proceso?

Busqué algunas declaraciones de wedding planners: cosas que piensan al organizar nuestras bodas, pero que no se atreven a decirnos para no perdernos como clientes. Aprendamos de este otro lado de la moneda:

  • “Queremos que tus decisiones se cumplan. Es tu boda. Sí, las parejas flexibles son el sueño de cualquier coordinador, pero los clientes indecisos pueden ser un pesadilla. Que un cliente no pueda decidir hace que ambos roles sean más complicados. La combinación perfecta surge de una colaboración entre ustedes y nosotros.” Brett Gallery, de Hollywood POP
  • “No eres una organizadora profesional, así que deja de actuar como si lo supieras todo sobre bodas, sólo porque leíste dos artículos en un blog y has estado paseando por Pinterest.” Shimona Mayo, autora de Power Plays for Brides
  • “¿Qué te hace pensar que puedes hacerme menos? Cuando una cliente potencial comienza a darse aires de grandeza, a portarse grosera, entonces me queda claro que no valora mi trabajo. Prefiero no firmar el contrato.” Anónimo, en Reader’s Digest
  • “No puedo ser tu mensajero secreto. Si quieres mentirle a tu familia sobre el costo de tu boda, ¡adelante! Pero no me metas en el asunto.” Donnie Brown, de Donnie Brown Weddings and Events
  • “No eres el centro del universo. Eres importante para mí, pero no eres la única novia, aunque te ponga toda la atención cuando llamas o tenemos una cita. ¡Yo también tengo una familia! No puedo acompañarte con cada proveedor sólo para que le des una probatida a sus pasteles o sus platillos.” Anónimo, en The Knot
  • No soy tu amiga, soy tu wedding planner. No me llames para llorar sobre tus pleitos con tus tus damas o tu novio. Si tienes un problema relacionado con mi trabajo, mándame un mail para que programemos una junta. Deja tus tribulaciones para tu mamá o tu dama de honor. No me pagas por escuchar qué tan nefastos son los invitados a tu boda.” Sandy Malone, de Weddings in Viegues
  • “¿Tus papás están pagando por la boda? Espero que entiendas que no resultará como tú habrías querido.” Anónimo, en Reader’s Digest
  • “No te obsesiones por detalles mínimos. En dónde colocar la mesa de pastel no es algo por lo que debas estresarte. Muchas veces los organizadores de bodas tomamos decisiones de último minuto, según las circunstancias, y ni tú ni tus invitados notan la diferencia. Deja que los wedding planners se encarguen de la logística.” Robyn Burns, de Red Letter Event Planning
  • “A menos que se muera de las ganas, no arrastres a tu prometido a todas tus citas, y no tengas problema con ello.” Gabriela Solano, de VIDA Floral
  • “No podemos detener el tiempo, ni crear más horas, ni enviarte al pasado. Nos encantaría poder. Te damos fechas límite por una razón. Si no las respetas, desafortunadamente perderás tiempo, dejarás ir a un proveedor o tendrás que pagar tarifas más altas.” Sojourner Auguste, de Erganic Design

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Es tu boda, estás que no cabes en ti de ansiedad y emoción, pero deja de comportarte como la novia de Chucky. Tu wedding planner también tiene un montón de cosas en la cabeza. No le pidas imposibles. Sé congruente, lo más sensata que puedas (sé que será difícil), y estarás haciéndote un favor a ti, a tu boda en general, a la especie humana.