El éxito, el fracaso y el impulso para seguir creando

Después de Eat Pray Love, Elizabeth Gilbert volvió a identificarse con esa mesera que esperaba ser publicada. Ahora nos cuenta cuál es la clave para seguir con nuestro camino.

Hace 8 años se publicó un best seller que cambió la vida de mujeres en todo el mundo. Gracias a 108 cuentos, seguimos a Elizabeth Gilbert en su camino en búsqueda del verdadero placer, la devoción y  el equilibrio. Fue tan grande su éxito que sus memorias dieron el salto a la pantalla grande, con Julia Roberts como protagonista. Y, después de esto, ¿qué más sigue?

Afortunadamente la autora tiene ese sentido de balance, el mismo que obtuvo durante el año más difícil y más magnífico de su vida. Con todo el humor y una gracia impresionante, Gilbert se ríe de ella misma cuando las personas la llaman “ah, la escritoria de ese libro, basado de en esa película”. Con esa misma actitud, continúa trabajando en lo que más ama en la vida que es escribir, contar historias.

Hace unas semanas, Liz dio un fascinante discurso sobre el lado oscuro del éxito, sobre las dudas e inseguridades que surgen después de alcanzar un punto que jamás imaginaste, algo que la llevó a identificarse con aquella Elizabeth Gilbert que alguna vez fue una “mesera sin publicar”. Y, entonces, ¿qué necesitamos hacer para seguir adelante con nuestra vida creativa¿

En su discurso Liz señala algo muy importante: tanto el éxito como el fracaso te separan del presente, de quien realmente eres. Un fracaso te lleva a la oscuridad de la decepción, a los “si hubiera”, a los “qué dirán si…” El éxito es igual de oscuro y desorientador, sólo que se disfraza de fama. El fracaso se ve como algo negativo; el éxito como algo positivo. Al final, ambos te alejan de tu propósito, tu hogar, tu presente.

Para evitar caer en juicios y etiquetas, cada uno de nosotros debemos “regresar al hogar”, que no es otra cosa más que regresar a aquello que amamos hacer, más que nuestro ego, más que nosotros mismos. Puede ser escribir, dedicarte al servicio, a la devoción, a dibujar, la actividad que más te guste en la vida. Y, por supuesto, disfrutar del proceso sin esos tonos oscuros impuestos por la sociedad.

Si en este momento te encuentras frustrada con tu trabajo, si no sabes para dónde dirigirte, sólo toma unos minutos y trata de “regresar a tu hogar”. Si no sabes cuál es, dónde se encuentra, sólo tienes que dirigirte a la actividad que más te gusta hacer en la vida. Hacerlo con entrega, gratitud, devoción. Ahí está la clave.

Fuente: TED