Habrá una mujer en el Vaticano, afirma cardenal cercano al Papa

Un ministro del papa Francisco declara que una mujer podría llegar al centro del poder de la iglesia católica.

El machismo y la discriminación a las minorías sexuales son parte del combo de la iglesia católica. Sin embargo, en una entrevista para el diario Boston.com, el cardenal Sean O’Malley, ministro del Papa Francisco, declara que el Vaticano podría admitir a una mujer entre sus filas.

No se trata de una mujer cardenal ni de una obispa, ni siquiera de una mujer sacerdote, sino de una encargada de dirigir una “congregación para los laicos”. Sin embargo, llevaría a acabo su labor en el centro del poder de la iglesia. Puedo apostar a que cardenales y demás políticos católicos ahora mismo están diciéndose unos a otros: “qué bárbaros, qué progresistas y abiertos somos”.

Al mismo tiempo, O’Malley insistió en que la iglesia “debe ser fiel al Evangelio y a las enseñanzas de Cristo”. Y es ahí en donde comienza el problema: el Evangelio es misógino y su tradición se reproduce en la estructura del Vaticano.

El ministro mencionó también que “las reglas” siguen idénticas para divorciados y homosexuales, que no hay cambios de perspectiva en cuanto a aborto y contracepción. O sea, que la institución católica sigue en la era bizantina, con la homofobia y la misoginia como estandartes de guerra.

Este señor, O’ Malley, forma parte del G8, un gabinete integrado por 8 cardenales encargados de ayudarle al papa con el gobierno de la iglesia. Es decir que estamos ante una fuente muy cercana a Francisco.

Por otra parte, se dice que las posturas de este señor tienen un peso particular, pues se trata de alguien que, desde antes de la elección papal, conocía muy bien a Bergoglio. O’Malley, estadounidense, viajó con frecuencia a Latinoamérica y habla español, lo cual puede haber influido de buena manera en su relación con el papa.

Es decir que muy probablemente veamos en el futuro a una mujer a cargo de la congregación mencionada, lo cual, desde mi perspectiva, no representa ningún avance verdadero.

El Vaticano sigue prohibiendo la presencia de las mujeres en las situaciones oficiales más importantes, y no da trazas de cambiar su postura con respecto al aborto y los anticonceptivos, temas de interés femenino y humano.

¿Qué opinan ustedes? ¿La labor de una mujer en esta institución religiosa es algo para celebrar o estamos ante algo que sólo concierne a los católicos?

Fuente: MDZ