La carta de Tina Fey a su hija

Una infancia larga, ningún tatuaje y belleza son algunas de las cosas en las que Tina pensó al escribir esta carta para su hija.

Yo sé que está de moda escribir cartas, últimamente hasta Miley Cyrus ha recibido cartas abiertas. Además, cómo olvidar la conmovedora carta de un padre a una hija que dice que nunca será su trabajo mantenerlo interesado. En general, son las cartas que nos gustan, donde hay sabiduría y amor paternal, pero también una buena dosis de realidad.

Hemos tenido una buena cantidad de cartas de padres a hijas, pero, ¿qué tal de madres a hijas? La razón por la que disftuté la carta que escribió la humorista americana Tina Fey, es que es real. No espera que su hija sea una santa, sino que sea inteligente. Está dirigida a Dios, pero igual a ella y me pareció muy bella, fue publicada en su autobiografía Bossy Pants.

Primero, Dios: ningún tatuaje. Que ni el símbolo chino de la verdad o Winnie Pooh sosteniendo el logo de la FSU (Universidad de FLorida) manche sus tiernas ancas.

Que sea hermosa, pero no dañada. Ya que es el daño el que atrae el ojo pervertido del entrenador de soccer, no la belleza.

Cuando le ofrezcan metanfetaminas, que recuerde a sus padres que cortaron sus uvas en mitades y prefiera la cerveza.

Guíala, protégela.

Cuando cruce la calle, suba a un bote, nade en el océano, nade en el mar, nade en la piscina, camine cerca de piscinas, esté en la estación del metro, cruce la calle 86, se baje de los botes, use los baños de los centros comerciales, subiendo y bajando escaleras eléctricas, maneje en la carretera mientras discute, se asome en grandes ventanas, camine en los estacionamientos, suba a ruedas de la fortuna, montañas rusas, caídas de troncos o cualquier cosa que se llame “caída del infierno”, “Torre de tortura”, o “El espiral rockero de la muerte en cero gravedad con Aerosmith”, y parada en cualquier tipo de balcón en cualquier momento, a cualquier edad.

Guíala lejos de la actuación, pero no demasiado a las finanzas. Algo donde pueda seguir sus horas pero igual sentirse intelectualmente realizada, pueda salir de viaje y no tenga que usar zapatos altos.

¿Qué podrá ser eso, Dios? ¿Arquitectura? ¿Partería? ¿Diseño de campos de golf? Te pregunto porque si supiera, yo lo haría, demonios.

Que toque los tambores al ritmo fiero de su propio corazón con la fuerza vigorosa de sus propias armas. Para que no necesite acostarse con bateristas…

Dale una mala racha de los doce a los diecisiete. Déjala dibujar caballitos e interesarse en las Barbies por demasiado tiempo, ya que la niñez es muy corta – una tigridia magenta que florece sólo un día – y la adultez es larga. Y fajar dentro de un auto puede esperar.

Oh Dios, rompe el internet por siempre. Y que ella se salve del incentivo con mala ortografía de sus compañeros y la campaña en línea de Hostel de la violación V: Las chicas sólo quieren ser acuchilladas.

Y cuando un día se vuelva contra mí y me llame “Perra” frente alguna tienda, dame la fuerza, Señor para no forzarla directo a un taxi frente a sus amigos, pues yo no toleraré eso. No lo haré.

Y si elige ser una madre un día, que sean mis ojos, Dios, y la pueda ver sobre una cobija en suelo a las 4:50 de la madrugada, exhausta en todos los sentidos, aburrida y enamorada de la pequeña criatura cuya popó se escurre en su espalda.

“Mi mamá hizo esto por mi alguna vez”, se dará cuenta cuando limpie la suciedad del cuello de su bebé. “Mi mamá hizo esto por mi”. Y la gratitud retardada va a correr por ella, como sucede con cada generación, y hará una nota mental para llamarme. Y se le olvidará. Pero yo sabré, porque yo lo espié con tus ojos de Dios.

¿Le escribirían una carta así a sus hijas?

Fuente: Goodreads