Me hice el test del SIDA [Parte I]

Cómo enfrentar el estigma social, cómo contárselos a tus cercanos y cómo continuar viviendo son algunas preguntas que se hace Regina.

Ser una mujer libertina hoy en día puede causar tantos problemas como en el pasado. Claro, antes a las mujeres como yo las acusaban de brujas, de trastornadas mentales, las quemaban vivas o las encerraban por el resto de sus vidas. Me imagino que si esto fuera legal seguirían haciéndolo, les encantaría.

Bueno, debido a mi decisión de vivir al borde de lo legal y lo prohibido me he visto en situaciones complejas para la mayoría y prácticamente normales para mi.

Mi fascinación por el sexo casual ha hecho que me arriesgue más de lo que debería en varios casos. Una vez invité a un puertorriqueño a mi casa, solo lo invité no habíamos conversado nada pero me pareció tan sexy que no podía perder la oportunidad de saborearlo aunque sea solo un poquito. Se fue conmigo y tuvimos 60 minutos de sudor y gemidos fantásticos. En ese tiempo lo hicimos dos veces y una sin condón. Luego él salió de mi departamento y no lo volví a ver. Pasaron los días y comencé a asustarme. ¿Y si tenía SIDA u otra enfermedad de transmisión sexual?

Así que por primera vez en mi vida fui a un centro de atención médica a pedir que me realizaran el test del SIDA. Lo había pensado mucho y conversado con algunas amigas muy cercanas. Unas me dijeron que me lo hiciera y que fuera más responsable con mi sexualidad -con reto incluido-, mientras que otra insistió en que no era necesario si igual pasara lo que pasara no iba a dejar de ser una “mujer fácil” y despreocupada. Igual tenía razón, pero si los resultados fueran positivos no sería capaz de andar pegando la enfermedad por la ciudad. ¿Cómo tan desgraciada? He escuchado comentar que hay quienes están tan traumatizados con la enfermedad que ponen jeringas con sangre en las butacas de los cines o en los teléfonos públicos para infectar a más personas. Pero nunca he conocido a alguien que le haya pasado o que conozca a alguien con aquella experiencia. Yo creo que son solo mitos urbanos para demonizar aún más esta enfermedad.

Mientras esperaba mi turno para que me sacaran sangre pensé en salir corriendo y no saber la verdad sobre mi estado de salud. Últimamente me he enfermado mucho y puede que mis defensas estén bajas porque estoy infectada. ¿Qué haría si el examen diera positivo? Ahora si que me quedaría soltera eternamente. Sé que puede haber alguien leyendo esto ahora y que tenga VIH -no quiero ser cruel-, pero en serio me asusta mucho todo esto de cómo llevar la vida con la enfermedad, el estigma social es tan grande que no estoy segura si sería capaz de continuar mi vida de manera normal. Me da tanto miedo el rechazo y creo que el SIDA es como la peste negra contemporánea.

Tengo tantas cosas en mi cabeza en este momento, he pensado en una serie de alternativas para afrontar un resultado “positivo”. Cómo decírselo a mis padres y a mis hermanos, tener que llamar a todos mis ex amantes para contarles -eso si que va a ser denigrante, estoy segura que me insultarán. No importa si me pegué la enfermedad vía transfusión sanguínea. Pero uno de los puntos que más me entristece y en el que nunca antes pensé, es que ya no sería bueno quedar embarazada porque el bebé podría nacer con el virus, tendría que renunciar a la maternidad. Eso me aterra.

El estigma social en torno al VIH es tan terrible que pienso en un futuro muy solitario. Sin duda, hace falta más información sobre este tema y apoyo de parte de los gobiernos para ayudar a los enfermos que han sido abandonados.

Finalmente, me hice el examen. En unos días me entregan los resultados. Tengo miedo.