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Actualidad 11/12/2013

La (casi surrealista) carta de una niña de 7 años a Santa

Su padre se da cuenta de que algo anda mal.

Por : Pola Thrace

Cuando un niño es pequeño y cree en Santa Clos, hay algo mágico en su visión de la Navidad. Es el momento del año en que todo está permitido. Pero hay diferentes personalidades, y, definitivamente, niños quienes, además de creer en Santa Clos, creen que lo merecen todo. En mis andanzas por la red me encontré con una carta de este tipo, puesta en escena de una forma muy graciosa por el padre de la autora de la misiva. Aparte de una muñeca del futuro, “una cosa que se convierta en cualquier cosa en cualquier momento” y todos los Beanie Babies (una colección de animalitos de peluche muy famosa en Estados Unidos y muy muy grande), ¿qué más puede desear una niña? Ah, sí, una caja de cuentas para hacer collares.

Esta es su lista completa:

La American Girl Doll del año 2014

El padre nos explica en su post que se trata de unas muñecas muy difíciles de conseguir que vienen con un DVD ” de su vida”. La de 2013 cuesta 110 USD si es que logras conseguirla. Pero no, ella quiere la de 2014, de una vez. ¿Santa tendrá un DeLorean para volver al futuro con sus más de 110 dólares a conseguirla?

Un kit de cuentas como el de su amiga

Ese dice el padre que ya lo tiene escondido: check.

Una cosita que se pueda convertir en cualquier cosa en cualquier momento

Creo que esta niña confunde en su cabeza los conceptos “Santa”, “Dios” y “Genio de la Lámpara”. En todo caso, seguro planea conquistar el mundo, seguro.

Mil dólares

“Es Navidad, no una boda italiana” comenta el padre. ¿Quién necesita mil dólares a los siete años?, ¿quién, a esa edad, sabe cuánto dinero es ese? Bueno, pero no la culpo por intentarlo. Yo también quiero mil dólares en mi zapato esta Navidad…

Un nuevo canapé que se prende

¿Cómo? No, yo tampoco entendí eso.

Un grill

Aquí es donde sale el lado generoso de esta criaturita. El padre explica en su post que lo pide porque él y la madre siempre discuten sobre cambiar el suyo: ella dice que ya tire el viejo y él que no, que todavía sirve. A lo mejor pedir un grill es la manera que tiene su hija de pedir que dejen de pelear por tonterías.

Cinco chamarras North Face

Una negra, una azul pastel, una verde, una morada y una rosa, ¿por qué no? Una cosa es que una chamarra de diseño vaya con todo y otra que te la pongas diario. La apoyo en esta también.

Me pregunto qué le pasó al viejo…

Unos audífonos de Monster High

Son esas muñecas deformes que parecen como vampiros. Parece que son lo de hoy, yo no le veo nada extraño a esto.

Todos los Beanie Babies

Son peluches. Existen miles: osito blanco, café, azul, de colores, rosa, amarillo…; ranita 1 ranita 2, ranita 3…; panda 1, panda 2, panda 3… No son caros pero de todas formas no creo que esta niña tenga una idea de lo que cuestan las cosas; lo que me parece gracioso (cada vez menos) es que los pida todos.

Otra chamarra

Negra, también especifica la marca (Justice)

Saige

¿Recuerdan la American Girl Doll de arriba? Saige es la de 2013. Esa ya se la compró la abuela, típico de abuela ¿no?

Un iPod Touch

A esto el padre tuvo que argumentar que Santa no puede fabricarlo sin una licencia de Apple y otra de los padres de cada niño. Yo he escuchado a varios padres quejarse de que los niños piden iPods y iPads, que porque tienen jueguitos. No, pero aunque tengan jueguitos, no son juguetes. El papá de esta niña asegura que ella dibuja iPhones y, al preguntarle si prefería uno o un coche volador, escogió de inmediato el iPhone. Menos mal, porque consíganle un coche volador a la niña…

Una moto azul, un cachorro collie con una placa con el símbolo de paz y una correa, una pulsera y el DVD de Saige la muñeca…

¿Qué opinan? ¿Los niños son poco realistas porque creen en la magia o porque creen que son el centro del universo? Yo recuerdo haber pedido una vez dinero para mi papá. Supongo que atravesábamos por una crisis económica y “no tengo dinero” era una respuesta que frustraba a menudo mis planes. También una vez les dije a mis papás que iba a averiguar los precios de los juguetes para pedirle los más caros a Santa y que ellos no gastaran tanto.

Mi sobrina, a quien mi hermana no nos deja malcriar, pidió una vez un desayuno y unas flores. Yo misma la he escuchado decir “ya son muchos regalos de tu viaje, abuelo, si quieres me los guardas para Navidad o mi cumpleaños”. Y eso que cree en la magia.

Mi punto es que la posición de los padres sobre la importancia de lo material se traduce en la percepción que tienen los niños. Darles una idea realista del mundo y de lo que necesita o no necesita un niño de su edad también forma parte de la educación que debemos darles.

Pueden leer la lista comentada por el padre (está en inglés).