Café Pendiente llega a México

Este modelo de generosidad, propagado alrededor mundo, ya tiene réplica en nuestro país para dar a quienes menos tienen.

A principios de este año, por las redes sociales circuló una imagen con un nuevo modelo filantrópico en el cual una persona al consumir un café, paga el propio y uno adicional destinado a alguien de bajos recursos a quien el establecimiento le invita este café cobrado con anticipación; dando forma a una iniciativa denominada “Café pendiente”.

Esta práctica se inició en Nápoles en el 2008 bajo el concepto “Caffè sospeso”. Desde entonces por Europa, y ahora Latinoamérica, se ha reproducido como una forma de aportar y fomentar el valor de la solidaridad con quienes no pueden siquiera procurarse una taza de café.

La dinámica del Café Pendiente está basada en una de las anécdotas del guionista italiano Tonino Guerra, en el que narra su ingreso a una cafetería en donde varios consumos eran pagados por adelantado y otra persona en situación de calle solicitaba “un café pendiente”, justo como explica la imagen que circuló viralmente.

Ahora, un grupo de personas se ha encargado de realizar este modelo en las cafeterías del territorio mexicano. Café Pendiente México, bajo la asesoría de la representación argentina, ha impulsado esta acción filantrópica desde hace un par de meses invitando a cafeterías y establecimientos gastronómicos a sumarse a este movimiento y contribuir a una sociedad incluyente, de la misma manera invita al público a involucrarse como voluntarios para difundir la iniciativa o ser parte de la dinámica pagando un café adicional, en un esquema donde la confianza y la transparencia son pilares junto con la solidaridad.

Hasta el momento más de 40 cafeterías y negocios de comida en todo el país se han unido a esta práctica, asesorados en cuestión de identidad gráfica y en los procedimientos por Café Pendiente México. Aquí  puedes consultar el listado de los establecimientos participantes, así como información sobre su funcionamiento y difusión.

Resulta bastante agradable saber que esta práctica comunitaria ya se venga realizando en el país, que podamos de una manera pragmática voltear a ver a nuestros semejantes que están en una situación de pobreza, y que no quede solo en un sentimiento de compasión, sino aportar como comúnmente se dice con “un granito de arena” que además de beneficiar a quien lo necesite, nos sensibiliza en el tema de la gratitud, del dar y compartir lo que somos y tenemos, generando una cadena solidaria y positiva. ¡Qué suave que en México haya una réplica de este movimiento!

Fuente: Yorokobu