Alto a la violencia obstétrica

En México, dos recientes casos de partos sin atención hospitalaria han levantado revuelo sobre la violencia obstétrica en el país.

Indignante. No encuentro otra expresión para describir los recientes casos de violencia obstétrica que se han presentado en México. El primero en acaparar las portadas sucedió hace una semana, en el hospital del municipio de San Felipe Jalapa de Díaz, Oaxaca. Una mujer indígena llegó a la instalación médica con dolores de parto y los médicos le negaron el servicio, argumentando que no le entendían. A la mujer no le quedó otra opción que alumbrar en el pasto. Una persona que pasaba por ahí tomó una foto y la colocó en Facebook para denunciar el suceso. El menor, lamentablemente, falleció.

Días más tarde, se dio a conocer otro caso similar en la ciudad de Tehuacán, Puebla. En esta ocasión, una mujer dio a luz a su hijo en el piso del hospital, después de que le fuera negado el servicio por presunta falta de personal. Un hombre grabó el momento y lo subió a YouTube.

La violencia obstétrica se define como aquella que se ejerce cuando no se da atención adecuada a emergencias obstétricas o con el uso injustificado de cesáreas. La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) establece que los Estados miembros (entre ellos, México y Chile) deben proporcionar servicios de maternidad gratuitos y sin riesgos, así como dar servicios de emergencia libres de discriminación.

¿Qué ocurre? Los partos en lugares públicos se están haciendo comunes en México. En lo que va del año, se reportan cuatro alumbramientos en el Metro, los cuales representan un riesgo sanitario tanto para las madres como para sus hijos. Sin embargo, los dos casos aquí descritos indignan aún más, pues ocurrieron en hospitales donde -en teoría- deberían haber recibido la atención médica indispensable para el parto.

Lo peor es que las consecuencias son mínimas. En Oaxaca, el hospital le cobró los servicios a la mujer que dio a luz en el pasto. En Puebla, el gobierno cesó al director del hospital “por no informar de manera oportuna” sobre el incidente, no por la negligencia médica. Repito: indignante por donde se le vea.

¿Cuántas víctimas más representa la violencia obstétrica? Difícil de calcular. Estos son algunos de los casos que han alcanzado visibilidad pública, pero no son todos. Las mujeres de clase media y baja son las más expuestas, por desconocimiento de derechos y discriminación desde las instituciones. Es momento de marcarle un alto a la violencia obstétrica, sea en México u otro país. ¡Ya basta!