Mujeres de la Memoria: El Secuestro de Liliana Ross y Malú Gatica

5 testimonios de chilenas que entienden que la historia de un país, se construye con Memoria.

Esta semana se cumplen 40 años del golpe de estado en Chile y para conmemorar esta sensible fecha, durante estos días te compartiremos 5 testimonios de mujeres de los más diversos mundos y visiones. Mujeres que vivieron la dictadura desde diferentes asientos y escenarios y que entienden que la historia de un país, se construye con Memoria.

Hoy: El secuestro de Liliana Ross y Malú Gatica

Hace un par de años, realizando una encuesta para el especial de crónica roja de The Clinic di con el testimonio de la actriz Liliana Ross y que con su consentimiento les comparto a continuación.

Su historia está cargada de matices muy propios de un guión de Molière y aunque el desenlace final corre una suerte milagrosa para la época, nos demuestra que todos somos cómplices; activos o pasivos. Y que no nos podemos desentender.

“Una noche en pleno régimen militar, fui a dejar a Malú Gatica (actriz) a su casa luego de una función de Angus Dei en el teatro Moneda, y alguien me hizo una señal rara y pensé que era por estar estacionada en segunda fila. Pero cuando bajé el vidrio me encontré con una pistola casi contra mi cara. Un hombre nos ordenó bajar del auto y otro lo acompañaba. Uno era un tipo enjuto, con bigotes casi como de militar. El

Yo traté de tranquilizarlos. ‘Mire’, le dije, ‘la señora Malú es una actriz, ustedes seguramente saben quién es, nosotras venimos de una función de teatro, yo ando con algo de plata. Pero no querían eso.

Eran tres. Dos se sentaron adelante y uno al lado nuestro y me daba en la espalda unos toquecitos
con algo metálico. Otro tenía un maletín que yo… ni idea.

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Estuvimos como tres cuartos de hora con ellos. Traté de seguir mentalmente el camino que tomaba el conductor pero se dio vueltas y más vueltas y se notaba que era experto. De repente uno dio orden de llevarnos a un descampado. Yo dije ‘chuta, la cosa está fea’, porque si te llevan a un descampado es para hacerte algo. Yo dije ‘pucha, capaz que nos violen’ y les empecé a decir ‘usted sabe que la señora Malú es una señora que tiene tantos años de profesión y yo, aunque no lo crean, voy a ser abuela’. Ahí pensé que por lo menos les enfriaba las bajas pasiones.

Era la misma noche del atentado al periodista Manfredo Mayol, y creo que por lo acelerados que estaban esos hombres, eran los mismos. Porque además lo de Manfredo fue en una calle que estaba por los Leones y ellos nos pillaron en Bustamante casi al llegar a Bilbao. Creo que necesitaban movilizarse.

Yo recordé que Patricio Contreras me contó que cuando en Buenos Aires lo tomaron los militares argentinos él se había salvado hablando y explicando quién era. Y a pesar de la instrucción de uno de ellos, yo empecé a hablar y hablar. Pienso que los gallos creyeron que habían agarrado a dos viejas cuicas porque la Malú era toda regia, estupenda, elegante y yo estaba en ese tiempo media rubia. Y se encontraron con dos actrices. En un momento el que iba a nuestro lado nos dijo: “nosotros también las queremos” y “tranquilícense, no les vamos a hacer daño”.

Al final nos dejaron en el Zanjón de la Aguada, cerca de las 11 de la noche en pleno invierno. Como se acostumbraban los dinamitazos yo les alcancé a decir que mi auto era una herramienta de trabajo. Y luego de un rato volvieron, ahora con las caras tapadas con pañuelos blancos.

Me dejaron el auto y se fueron caminando, pero yo los paré y les dije: ‘¡Momento! ¿No será que me pusieron una bomba en el auto?’. Y uno me dijo ‘no, váyase tranquila’. Y ahí se fueron caminando bajo la lluvia. Nosotras comenzamos a caminar hacia el auto y la Malú me dijo: -Nunca te voy a perdonar que me trataras de vieja. Y yo le dije ‘pucha, Malú, yo te estaba salvando de la violación, y parece que a ti te gustaba la idea’. Pero Malú, elegante como siempre, se sentó sin palabras y nos fuimos en silencio hacia su departamento.