La vida sigue…pero yo me desmayo. [En los tacos de una Disautónoma]

Esta semana reflexiono sobre la relación emoción/ enfermedad y como afecta a la Disautonomía.

Después de estar 3 años con  Disautonomía, de ya tenerla controlada con la acupuntura y empezar a sentir un poco de calma y normalidad en mi vida, me hacía ruido la siguiente inquietud; porque, si todo el mundo tenía problemas emocionales, penas, decepciones, depresiones, que seguramente muchas veces debieron ser más graves que las mías… ¿por qué yo los somatizaba tan rápidamente y terminaba cayéndome al suelo sin poder levantarme?

Si bien está claro que hablo desde MI experiencia, nunca está de más recordar que el motor de todas mis crisis siempre fue emocional , que esto fuera así, en el momento que decidí no dejarme vencer y entender mi enfermedad desde la filosofía de la medicina china, me obligó a fijarme muy bien donde dirigía mis energías.

Recuerdo que habían veces que llegaban crisis que yo no entendía de “donde” venían, porque según yo estaba bien emocionalmente, no me estaba pasando nada grave, por lo cual la frustración de ese momento me arrastraba a sentirme muy mal conmigo, porque, no sé cómo se sentirán otras disautónomas, pero yo sentía muchísima culpa por no poder hacer lo que quería, por no tener el control, por tener que quedarme acostada sin poder hacer absolutamente nada, sabiendo que estaba arriesgando mi trabajo, mi estabilidad, desgastando relaciones laborales que se aburrían de lidiar con la inestabilidad de contar conmigo un día y no tener certeza si al otro día sería así.

Una de las principales razones por las cuales busque tanto tiempo donde escribir (en una vitrina más amplia que mi blog) en Chile de la Disautonomía es la INCOMPRENSIÓN SOCIAL que rodea la enfermedad. Esta hace que una caiga en un espiral de frustración del cual es muy difícil salir. Todo lo negativo que va sucediendo a nuestro alrededor ayuda a construir un círculo vicioso súper potente de culpas, miedos, pena y por lo mismo no es difícil deprimirse profundamente.

Hoy veo la situación de la siguiente forma. Yo no sabía ser feliz en ese momento…ojo, no es que hoy ande como mono animado saltando de felicidad por la vida jajajajaja…pero si era muy intensa con lo bueno y lo malo, súper sensible y dejaba en otros muchos aspectos de mi seguridad personal, por lo cual era fácil quebrarme.

Hoy está lejos de ser así, el Reiki me ayudo a equilibrar, sobrellevar pasajes tristes de mi vida, entender otras cosas, me hice cargo de mí, desde lo más hooooooondo, porque para sanarse, el asunto es de adentro hacia afuera y para eso hay que perder el miedo a sacar la mugre que se esconde bajo la alfombra.