[Corazón de Sandía] Te vi

Hace unas semanas una amiga me invitó a ir por una champaña a su departamento, mientras me fumaba un cigarrillo me encontré con una figura conocida. No sabía quien era hasta que lo reconocí.

Ser single es un estilo de vida que te hace viajar continuamente por una montaña rusa de sensaciones. Conoces gente nueva todo el tiempo y en otras ocasiones no pasa nada. ¡Nada!

En esos procesos de sequía a veces nos confundimos y pensamos que nos gustaría estar en pareja, recordamos a nuestros “ex” y hasta nos sentimos solas y desamparadas en un mundo muy cruel. Sí soy exagerada, pero ustedes me conocen.

Llevo un par de meses de bajo perfil. En otra columna les contaré a qué se debe, ahora quiero hablarles de otra cosa. El asunto es que en este momento de ‘tranquilidad’, ‘sequía’, ‘celibato’ por opción u obligación -véanlo como quieran-; comencé a tener sueños muy extraños. Me imagino lo que están pensando pero no son ese tipo de sueños, sino que cada noche venía a mí subconsciente la imagen de uno de mis “ex” más importantes, uno que me marcó para el resto de la vida con una historia en común realmente idílica.

Esos momentos oníricos comenzaron a volver a mi mente ya no solo mientras dormía, sino también cuando estaba en el trabajo, camino hacia mi casa, en reuniones familiares, etc. La verdad es que me asusté. A veces sueño cosas y pasan, por eso tuve un poco de miedo y pensé que quizás le había pasado algo malo. Pero no o quién sabe.

Hace unas semanas una amiga me invitó a ir por una champaña a su departamento. Conversamos, bebimos, comimos y nos reímos mucho. De repente me dieron muchas ganas de fumar un cigarrillo, mi cabeza estaba chispeante con tantas burbujas alcohólicas. Salí al balcón, me apoyé en la baranda y prendí el tabaco. Nuevamente comencé a pensar en esta persona. A unos 300 metros hay una casa antigua, esto en pleno centro de la ciudad, donde se ubica un conocido bar. Toda la ciudad estaba en silencio y me parecía que solo ese lugar podía llamar mi atención. Yo estaba en el piso ocho, miraba desde arriba como un semidiós.

Había algo en ese lugar que me atraía, lo observé concentrada. Quería saber qué había ahí que me estaba hipnotizando como si fuera un imán. No podía mirar a otro lugar. Así comencé a fijar la mirada en una mesa donde había dos personas. Dos hombres conversando me parecieron familiares. Con el pasar de los minutos comencé a reconocer los gestos y movimientos. Las formas de gesticular con las manos, la posición en la que se apoyaban en la mesa. Increíble era mi ex, con el que había soñado dos semanas seguidas y su mejor amigo. Después de tanto tiempo pude reconocerlos a esa distancia sin escuchar ni una sola palabra.

Mi posición era privilegiada, no sé si soy muy enrollada o no, pero me pareció que ellos también me vieron. Aunque no creo, el balcón estaba oscuro y bastante más alto. Ahí comencé a pensar en todas las posibilidades que tenía, en serio me sentí como una espía profesional. Yo podía ver todo lo que hacían, quién se les acercaba, si contestaban el celular, si se movían, etc. Era como la escena de una película.

Me hubiese gustado alguna vez sentirme así cuando estábamos juntos para ver desde fuera nuestra relación y tomar decisiones antes de que todo se destruyera.