CL: El último día de los fumadores desalmados

Somos odiados por la sociedad sana y nos tratan como unos parias y está bien, porque no podemos obligar a los demás a que tengan nuestras mismas adicciones poco sanas.

Yo fumo. No tanto pero fumo. Y si me voy de copas fumo más, porque me gusta, porque es rico. Comprendo perfectamente a los no fumadores que odian el humo en sus caras cuando salen a bailar o tomarse algo con amigos. Pero bueno, hoy es el último día de sufrimiento para estas personas ya que mañana se pone en marcha la nueva Ley del tabaco que prohibe fumar en lugares cerrados.

Hoy muchos están hablando de esta noche, que saldrán por la ciudad a recorrer bares y discotecas con sus cigarrillos entre los dedos. Es el último día de libertad para los fumadores desalmados. Somos odiados por la sociedad sana y nos tratan como unos parias y está bien, porque no podemos obligar a los demás a adoptar nuestras mismas adicciones poco sanas.

Pero les cuento señores y señoras fumadoras que no todo está perdido, esta ley solo implica los lugares cerrados por lo tanto podremos tomarnos las terrazas, patios, parques, etc. Claro que el problema comenzará en invierno, cuando no podamos asentarnos en esos lugares por la lluvia y el frío.

No sé si será tan caótico este cambio, ya que hace rato que existen lugares donde no se puede fumar y nos parece lo más normal del mundo. Por ejemplo en los cines, he visto películas antiguas como “La ciudad de las mujeres” de Federico Fellini donde la protagonista se fuma varios cigarros en una butaca roja, en esos años era algo normal. También en documentales ochenteros sobre nuestra sociedad -chilena- vemos a personas fumando en los microbuses. Hoy esto es impensado, y claramente juzgado por la propia sociedad. Sin darnos cuenta ya arraigamos a nuestra cultura que existen lugares cerrados y públicos en los que no podemos echar humo. O por ejemplo, cuando se prohibió fumar en los centros comerciales. ¿Recuerdan eso? Antes, fumábamos en los pasillos de los malls, ahora ni se nos ocurriría.

Pienso que con el tiempo nos iremos acostumbrando a estas nuevas restricciones que implican el respeto a quien está a nuestro lado, el problema acá es por qué en nuestro país las soluciones a los problemas se basan en medidas prohibicionistas y no se educa al ciudadano. Pareciera que es mejor mantener a todos bien ordenados cumpliendo normas, en vez de darle la oportunidad a las personas de pensar las cosas antes de hacerlas. Ahora, por ejemplo, hace dos años solo fumo cigarros mentolados, pero la nueva ley los sacará de circulación el próximo mes. Alguien me puede explicar por qué mierda no puedo elegir el cigarrillo que quiero fumar. No es posible que no tengamos oportunidad de elegir lo que queremos hacer. Si no le estamos haciendo daño a nadie con nuestro humo, porque ya no fumaremos en lugares cerrados y eso es suficiente, pero de ahí a decidir por nosotros, eso si que es una completa falta de respeto a nuestras libertades.

Por qué mejor el Estado no dirige su dinero y ‘esfuerzo’ a políticas educativas eficientes para generar personas más conscientes con el prójimo y el medio ambiente. Políticas a largo plazo. Al parecer Chile aún continúa teniendo líderes mediocres que no son capaces de pensar en las próximas décadas sino en lo que dura su periodo.