Homosexualidad & Genética y “sus alcances en la educación”

¿Si el ser gay está en parte determinada genéticamente, y los homosexuales no tienen hijos, porque esos genes no desaparecen?

En 1991 se publicó un estudio del SalkInstitute de San Diego, que describía las diferencias estructurales en los cerebros de hombres homo y heterosexuales.

Hace un par de semanas estuve leyendo algo interesante respecto al autor de dicho estudio que me gustaría compartir con ustedes. Tiene relación con una pregunta que surgió en una conversación con un par de amigos y que buscando la respuesta, me encontré con que al autor en cuestión –el Dr. Simón LeVay- se la habían hecho miles de veces durante sus clases de la biología de la orientación sexual. La pregunta es la siguiente:

¿Si la homosexualidad está en parte determinada genéticamente, y los homosexuales no tienen hijos, porque esos genes no desaparecen?

Al parecer no es una pregunta con una respuesta totalmente clara, al menos desde el punto de vista científico, aunque es importante aclarar que no todo en lo biológico es genético. En el caso de la homosexualidad se estima que la genética incide casi en una mitad de lo que la causa. Por otro lado inciden factores hormonales durante la vida intra-uterina que pueden no estar bajo control genético. Otra explicación es que si bien el sexo entre personas del mismo sexo no trae niños al mundo, hay muchas personas homosexuales que si lo hacen. Todos conocemos algún caso por ahí… desde La ex Miranda Hobbes de la serie Sex and the City, Cynthia Nixon y su pareja Chistine Marinoni, pasando por Oscar Wilde, hasta ese ex compañero de colegio que dejaste de ver hace 20 años… la clave para entender como los “genes gay” sobreviven, es tener claro que estos existen no solo en personas homosexuales, sino también en los hétero.

Por ejemplo, las hermanas de un hombre homosexual pueden haber heredado el mismo gen que él, pero al ser distintos los genes que inciden en la homosexualidad masculina que los que lo hacen en la femenina, es probable que sus hermanas no sean lesbianas. De igual forma si ellas tienen hijos, pueden ser ellas las que traspasen ese gen a nuevas generaciones.

Hay otra hipótesis que me parecieron particularmente, interesantes y es que los parientes del mismo sexo que el miembro homosexual, disfrutan de ciertas ventajas reproductivas. Esto es debido a que distintos genes están flotando en la “piscina de genes” y algunos hacen a los hombres más femeninos en distintos aspectos.

Los hombres que heredan uno o dos de estos genes y siendo heterosexuales, pero levemente afeminados: menos agresivos y más empáticos, resultan ser más atractivos para las mujeres y por lo tanto, con más probabilidades de tener más hijos, si se les compara con hombres heterosexuales que no poseen dichos genes.

Cuando más de dos o tres de estos genes están presentes en una persona (hombre), el proceso de feminización aumenta al punto que incluye la atracción sexual hacia los machos… este modelo es consistente con la observación de que muchos (¡No todos!) hombres gay, son significativamente más femeninos que los hétero en distintos aspectos.

Según un estudio hecho por Brendan Zietsch del Queensland Institute of Medical Research, los hombres hétero femeninos tienen más parejas sexuales que los que no, por lo que me toca ver y escuchar fuera y dentro de la consulta; las mujeres extrañan y buscan al “machoseudocavernícola agresivo chico malo futbolero”, pero quizás terminan teniendo hijos con los no agresivos y empáticos, mirando con lujuria a los primeros desde la vereda de al frente… por otro lado los genes masculinos en mujeres hètero se asocian a un mayor número de parejas sexuales.

LeVay concluye: “Como un feliz homosexual, encuentro un poco desconcertante que mi orientación sexual pueda ser el precio que paga la evolución para mejorar la performance de los hombres heterosexuales en el mercado…”