Fallece la loca del muelle de San Blas

La loca del muelle de San Blás era una mujer de carne y hueso y su nombre era Rebeca Méndez Jiménez

No era un personaje ficticio de una canción, ni parte de una de las historias fantásticas y macabras de los hermanos Grimm; la loca del muelle de San Blas era una mujer de carne y hueso y su nombre era Rebeca Méndez Jiménez.

Aunque su mente no estaba del todo presente (de ahí el “loca”), a esta mujer se le podía encontrar desde hace décadas usando un viejo vestido de novia y caminando por el muelle del puerto de San Blas, en Nayarit. Algunos habitantes del pueblo aseguran que ella se enamoró de un artesano local llamado Ladislao y se vestía de novia para presumirle a todo el mundo que algún día se casaría con él. Trágicamente, Ladislao murió atropellado, pero Rebeca nunca logró aceptar su muerte, por lo que seguía a su espera.

Otros dicen que ella se enamoró de un pescador que un día se hizo a la mar y nunca regresó, convirtiéndose en una víctima más de las inclemencias del tiempo como muchos otros pescadores de ese puerto.

Hace varios años Rebeca habría ido a vender dulces a Puerto Vallarta -con todo y ajuar de novia- donde conoció a Fher de Maná, a quien le contó su historia y gracias a la cual el grupo mexicano se inspiró para componer una de sus canciones más exitosas.

Después de haber sido inmortalizada en una canción y sin haber podido reencontrarse con el amor de su vida, el domingo pasado, “la loca” por fin descanso de su larga espera a los 63 años de edad.

El alcalde del municipio ha declarado que se continuará a cabo el proyecto de construir una estatua para conmemorar a “la loca del muelle” que llevara al pequeño puerto a la fama. Mientras tanto, los familiares de Rebeca esperan que se respete su sueño de que sus cenizas se tiren al mar desde el muelle de San Blas.

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Sin duda la historia de Rebeca siempre será más que una leyenda; es una historia de amor que reforza la idea de que alguien el amor no desespera y no conoce límites.