La belleza no lo es todo en esta vida

¿Por qué nos la pasamos pensando todo el tiempo que si fuésemos más bonitas nos iría mejor?

Por más bien que nos encontremos, aunque trabajemos en nuestro autoestima todos los días, a veces es imposible evitar pensar que si fuéramos un poquito más bonitas, más inteligentes o si tuviéramos un poquito más de dinero nos iría mejor en la vida. Pero las cosas no funcionan así, o al menos eso creo.

Nos quejamos porque tenemos unos kilos de más o porque nuestros senos son demasiado pequeños (¿según quién?) e incluso llegamos a pensar que no llegaremos lejos en esta vida, no como algunas otras, porque no tenemos todo a favor. Incluso hay quienes preferirían ser más lindas aún si tuvieran que renunciar a su inteligencia o destreza para hacer las cosas, creyendo que ser hermosa es una especie de éxito que una vez que se alcanza, es capaz de hacernos felices.

Nos matamos con dietas, recetas, recomendaciones, rituales que deberían clasificar como tortura y, ¿todo para qué? ¿Realmente ser hermosa llenará el vacío que hay dentro? No es broma cuando dicen que la verdadera belleza es interior. Las personas que conozco que son realmente bellas, esas que cautivan, distan del canon de belleza moderno, pero aún así es tan fácil enamorarse de ellas por su capacidad de brillar por sí mismas y no por unas piernas torneadas.

Sería injusto de mi parte juzgar una historia sin conocer todas las razones que hay detrás, pero esta historia me conmovió mucho por diferentes razones así que se las comparto.

Jael Strauss participó en la octava entrega de America’s Next Top Model cuando tenía apenas 22 años. Guapa, talentosa e intrigante tenía todo el mundo a sus pies. O al menos eso podríamos pensar.

Ahora, con 28 años, Jael asistirá al famoso talk show estadounidense de Dr. Phil para hablar de su adicción al meth que le ha destruido los dientes, la piel y prácticamente su vida entera.

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No, la finalidad de esto no es el morbo de ver cómo alguien exitoso tiró su vida a la basura (aunque la televisión sabe muy bien que muchos lo disfrutan) sino hablar de la gran mentira que hay detrás de las caras bonitas.

Ser bonita no garantiza nada. Ni ese trabajo que sueñas, ni al novio perfecto y mucho menos una vida color de rosa. Pasamos tanto tiempo pensando en lo que queremos cambiar de nosotras mismas para “vernos” y “ser” mejores, que olvidamos trabajar en lo que realmente importa: Lo que hay dentro.

Claro que este es un ejemplo dramático y ese es exactamente el punto. No tenemos que volvernos adictas a una droga tan destructiva como el meth para echarlo todo por la borda. Hace falta volverse adictas a conmiserarse todo el tiempo, a siempre querer algo más, para dejar pasar los mejores años de nuestra vida frente a nuestros ojos.

Es momento de dejar de imaginarnos que si fuéramos alguien más, que si nos viéramos diferente, tal vez seríamos más felices. Como dice Bob Marley: Love the Life you LiveLive the Life you Love.