Ellas venden su cabello para sobrevivir

En Myanmar, casi la cuarta parte de los 60 millones de habitantes tienen que arreglárselas para vivir con un euro por día.

Con la garganta apretada y unos ojos sumergidos en un mar de lágrimas reprimidas, Khin May negocia el corte de su cabello “Si quieres ganar 20.000 kyat (unos 18 euros o 22 dólares) debemos cortar hasta aquí”, le explica la peluquera mientras señala su nuca. “Dos euros menos y te dejamos cuatro centímetros más”, agrega.

“¿No me pueden pagar 20.000 y dejarme el pelo un poco más largo?”, pregunta Khin May. Finalmente, se conforma con 20 dólares. “El dinero es para mi madre”, cuenta, tal como indicó DPA.

De los 60 millones de habitantes de Myanmar, cerca de un cuarto de ellos debe ingeniárselas para vivir con un euro por día, al igual que Khin May Phyo, quien como empleada téxtil gana sólo 50.000 kyat (46 euros/57 dólares) al mes.

Como Khin hay muchas mujeres que han visto en la venta de su pelo, una alternativa para incrmentar sus ingresos. El cabello es utilizado para confeccionar pelucas y luego exportarla a países como Singapur, la India, China o Pakistán.

El precio del cabello birmano aumentó el año pasado, según indica Pho Khwer, quien lo compra en el mercado de Insein en Rangún. “Tenemos unas diez personas por día que venden su pelo, los fines de semana incluso 30”, agrega.

En Myanmar, el cabello largo sigue siendo un fuerte concepto de belleza femenina, sin embargo, donarlo para una buena causa como puede ser la restauración de templos o pagodas, es algo muy bien visto.

Pero distinto es el caso de un millar de mujeres que lo hacen para poder sobrevivir “Necesito el dinero para comprar comida para bebés”, explica Myo Thwin, de 22 años. Su marido gana menos de cuatro euros diarios como peón de obras. “A él no le importa que venda mi cabello. Necesitamos el dinero”, agrega, mientras se pasa la mano por su corta cabellera y tras recibir 30.000 kyat.

Mandalay, una localidad ubicada en el norte del país, se ha convertido en centro más poderoso para el comercio de pelo, con más de 50 tiendas, aunque sus comerciantes también envían “recolectores de cabello” a otros pueblos y zonas del país.

El dueño de una de las tiendas,Htun Aye, cuenta que las mujeres pobres necesitan dinero y para ellas no hay otra posibilidad de obtenerlo en efectivo.

Para Sean Tunrell, experto en el estudio de Myanmar en la Universidad Macquarie en Sydney, la razón de llegar a este extremo es producto de un sistema bancario deficiente.

“El ciudadano promedio no recibe ningún crédito”. A eso se suman las reformas políticas de los últimos meses que han mostrado pocos cambios, como explica Kay Aye Mon, otro de los comerciantes de pelo, ubicado en el mercado Insein.

“Algunas personas tienen buenos autos y casas, pero para nosotros no hay nada de eso. Para la mayoría nada ha cambiado, pero tenemos esperanza en el futuro”, concluye cargado de esperanza.

Fuente: “Las mujeres de Myanmar venden su cabello para sobrevivir” (El Universal)