Mujer china forzada a abortar será indeminizada

Con siete meses de embarazo, 11.000 dólares intentarán reemplazar el dolor de una madre y su hijo muerto.

Hace casi un mes les contábamos el horroroso episodio que sufrió, Feng Jianmei, la madre china que fue forzada a abortar mientras llevaba un embarazo de siete meses.

Las fuertes imágenes de la mujer postrada en una cama de hospital junto al cadáver del feto, estremecieron al mundo entero, tanto así que las autoridades chinas, esa mismísima tarde pidieron disculpas públicas por la horrorosa medida y hoy, es indemnizada con 11.000 dolares (9.000 euros) en base a un acuerdo extraoficial pactado entre la familia y las autoridades.

Si bien todos sabemos que el dinero nunca podrá suplir el dolor de una madre y su hijo muerto, la familia aceptó la  cantidad de dinero “para poder volver a la vida normal”, según explicó el marido de Feng, Deng Jiyuan, al diario “South China Morning Post”.

El abogado de la familia, Zhang Kai, confirmó hoy a Efe vía telefónica que “se trata de un acuerdo extraoficial (al margen de las autoridades judiciales) con el Gobierno condal de Zenjia, al que pertenece la ciudad natural de Feng, Ankang, en la provincia de Shaanxi (centro oeste)”. Por lo que tras este acuerdo, la familia Deng retiró la demanda que buscaba, precisamente, una compensación del Estado.

Para el abogado, el dinero recibido por la familia “no es ni mucho ni suficiente” con el hecho de forzar a abortar a una mujer embarazada por no poder pagar la multa correspondiente a 40.000 yuanes, (más de 6.000 dólares y 5.000 euros) impuesta en el país desde 1979.

Como es de sospechar, internet fue uno de los principales responsables de que este caso contara con una sólida repercusión internacional y por ende, la reacción inmediata de parte de autoridades, donde el defensor de la familia intuye que  los abortos forzados “van a disminuir” en China, ya que el régimen comunista “irá con más cuidado, debido a la influencia del caso”.

El desenlace esperado, en un mundo paradójico, marcado por extremismos  legales que van desde la prohibición del aborto, hasta el hecho de forzarlo. Decisiones en tercera persona, pero sólo para una clase social,- que por cierto es la mayoría- porque para aquellos que tienen dinero, la libertad de elegir tener un hijo en China o viajar a Miami a “operarse de apendicitis”, se encuentra al alcance del bolsillo.