Chicas sauditas prefieren usar pantalones

¿Cuántas de nosotras nos ponemos pantalones sin siquiera imaginar la lucha social femenina que se ha llevado en la historia?

¿Cuántas de nosotras nos ponemos pantalones sin siquiera imaginar la lucha social femenina que se ha llevado en la historia por su uso?

Y es que en realidad… ¿Cómo no nos va a parecer ridículo que decidan por nosotras el modo de vestir?

Sin embargo, el pantalón más que como una prenda práctica y cómoda, era símbolo de poder político y libertad, algo absolutamente icónico, ya que después de que en noviembre de 1800 una ordenanza de la jefatura de policía de París, prohibiera a las mujeres el uso de prendas del sexo opuesto, éstas con faldas y vestidos, despertaron las libertades y el poder popular en una eterna y revolucionaria emancipación femenina, como también nos cuenta Christine Bard en su libro Historia política del pantalón.

Hoy, 200 años después y bajo una miópica, inconsciente, pero no necesariamente mal intencionada mirada, la “lucha” permanece en Arabia Saudita, donde cada vez más adolescentes sauditas deciden “vestirse como hombres”, como una forma de ir acorde con una orientación sexual lésbica o simplemente para huir de la discriminación que sufren las mujeres en esta parte del universo.

Por su puesto, una rebeldía que preocupa a las autoridades, quienes ya han comenzado a tomar medidas para evitarlo.

En este emirato se practica una versión extremadamente estricta del islam, por lo que las mujeres tienen que obedecer a diversas y severas reglas, donde tienen prohibido trabajar, casarse o acceder a los servicios médicos sin autorización de un familiar masculino.

Sin embargo, cada día son más las chicas sauditas que se han puesto los pantalones para asistir a la universidad o a sus escuelas, indignando a los policías religiosos del país, quienes han ordenado en los últimos meses prohibir su ingreso en centros de estudios hasta que “rectifiquen su conducta”.

Frente a esto, algunas estudiantes han optado por dejarse el pelo al descubierto para distraer el foco de atención, pero las críticas y falta de apoyo parten en sus propias casas, cuyas familias tienen demasiado arraigada en su mente, sus indestructibles creencias.

Por otro lado, los medios de comunicación de Arabia Saudita apenas han hecho eco de este fenómeno, con excepción del diario local Al Sharq publicó el mes pasado un reportaje en el que advertía en sus páginas del aumento de las niñitas vestidas de “hombrecitos”.

En el artículo, una trabajadora de una escuela gubernamental contaba que cada vez llegaban más adolescentes con vestimenta de chicos en los colegios de elemental y secundaria, algo que “naturalmente” consideró “un verdadero problema que debe ser estudiado y controlado”.

Algunas jóvenes entrevistadas por el paskin se quejaban de “las restricciones sociales” que, dijeron, les impiden expresar sus gustos “de manera natural”.

¿Será que esta vez, las mujeres sauditas, podrán dar un verdadero y decisivo paso hacia el respeto de su libertad? Algo no necesariamente tan descabellado, tomando en cuenta que el pasado lunes y por fin Arabia Saudita, permitió que sus mujeres atletas puedan participar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.