Hospital católico niega medicamento a homosexual

¿El fundamento? Ir en contra de “la voluntad de Dios”

Hace un par de semanas, una de las doctoras del hospital católico Trinitas Regional Medical Center, de nueva Jersey, negó medicamento contra el VIH a un enfermo de Sida, justificándose en que su enfermedad correspondía a la justa condena por ser homosexual e ir “Contra la Voluntad de Dios”.

Desde agosto de 2011, el paciente João Simões fue internado, pero sin derecho a recibir los medicamentos que necesita, además, con la prohibición de que una hermana suya lo visitara. ¿Por qué?

Según Simões, cuando ingresó al hospital una doctora adscrita al Departamento de Salud Comportamental y Psiquiatría de la institución le preguntó cómo había contraído el virus del VIH, por lo que él respondió que teniendo sexo sin protección.  “¿Relaciones sexuales con hombres?”, preguntó Susan V. Borja, a lo que Simões respondió afirmativamente.

Después de esto, el personal del Trinitas comenzó a ejercer contra su paciente acciones de discriminación, tan coherentes por supuesto con la ética del juramento Hipocrático o la promesa de Médicos Católicos, como negarle los medicamentos y las consultas médicas.

Llama la atención entonces que entre los “mandamientos” del Mèdico Católico se enuncien compromisos como:

“2. Respetar a mis pacientes como personas humanas anteponiendo sus intereses a consideraciones políticas o económicas y tratarlos sin prejuicios religiosos, raciales, étnicos, socioeconómicos o sexistas”.

“3. Defender y proteger la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, pues la vida humana, transmitida por los padres, es una creación de Dios y posee un destino eterno que a Él pertenece”.

“5. Contribuir a la salud pública, promoviendo políticas sanitarias respetuoses con la vida y con la dignidad y naturaleza de la persona humana”.

“7. Trabajar denodadamente por cualquier persona, independientemente de sus creencias.”

Afortunadamente, no todos confunden Hipócrates con hipocresía y uno de los doctores intentó interceder por él ante la doctora, desatando la polémica social ante una institución que prefiere dejar morir ante el insistente fundamento de “lo que recibe (João Simões) es por ir en contra de la voluntad de Dios”.

Si bien, hasta ahora no existe información de por qué el paciente no ha decidido cambiarse de hospital y así dejar que se sigan cegando en sus propios y modificables dogmas religiosos, no puedo evitar preguntarle a estos señores católicos: ¿Dónde quedó su concepto de vida?