La violencia hace de México uno de los peores países del G-20 para ser mujer

En Mexico se inventó la palabra “machismo” y en las comunidades rurales e indígenas, el rol de la mujer sigue limitándose a quedarse en casa

El grupo de los 20 países industrializados y emergentes, los G-20, es un foro que reúne a los jefes de gobierno, gobernadores de bancos centrales y ministros de finanzas de 19 países, más la Unión Europea, para discutir temas relacionados con el sistema financiero internacional. Algunos de los países que forman parte de este grupo son Estados Unidos, Brazil, Canadá, Rusia, India, China, Turquía, Argentina, México y Arabia Saudita.

Y ahora que México será la sede de la reunión el próximo 18 y 19 de junio en Los Cabos, Baja California Sur, es bastante triste admitir que el país ocupa el lugar número 15, de 19, en seguridad para las mujeres. 

La violencia física y sexual, una cultura machista y crímenes relacionados con el narcotráfico y la pobreza hacen del país uno de los peores del grupo para nacer mujer. México es un país donde el feminicidio es noticia de todos los días, y no solo las mujeres mexicanas son víctimas de todo tipo de abusos, sino también las inmigrantes que pasan por territorio mexicano en espera de llegar a Estados Unidos.

“Mexico inventó la palabra “machismo” y en las comunidades rurales e indígenas, el rol de la mujer sigue limitándose a quedarse en casa” explica Blanca Río, directora de Semillas, Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer.

En contraste, Canadá es, según Trust.org, el mejor país de los que conforman el G-20 para ser mujer, pues promueve los derechos de las mujeres así como leyes y castigos muy concretos en contra de la violencia y explotación. La India figura como el peor de la lista, ocupando el lugar 19. 

El ranking de peligrosidad para la mujer (tomando en cuenta factores como el feticidio, asesinatos, desigualdad laboral y cultural, tráfico y explotación sexual, violencia, entre otros)   de los países que conforman el G-20 va así:

paisesg20660x438.jpg

Ahora falta determinar de qué manera pueden trabajar en conjunto los países no solo para sacar adelante la economía sino para hacer más pareja las condiciones de vida de la mujer en todo el mundo, ¿no creen?