Viña 2012: La lenta primera noche

No es un secreto que la primera noche del festival estuvo bastante falta de ritmo. Aún así, sería injusto decir que estuvo aburrida, porque la verdad es que hubo varios momentos para recordar.

No es un secreto que la primera noche del Festival de Viña del Mar estuvo bastante lenta. Sería injusto decir que estuvo aburrida, porque la verdad es que hubo varios momentos para recordar.

Todo comenzó con un breve recuento de los 53 años de este show musical, que para mí, fue una forma de incluir el paso del fallecido animador Felipe Camiroaga por este escenario y si bien a muchos les pareció cursi, yo me emocioné y encontré que había que hacerlo.

Claramente uno de los momentos más tradicionales de este evento es el beso entre los animadores, del cual no puedo hablar mucho, ya que ni yo ni nadie lo vio. El director, no lo pinchó. Sin embargo, puedo decir que la previa a éste fue bastante forzada.

Luego vino la presentación Diego Torres, el que fue muy criticado en las redes sociales por su chaqueta roja, que la verdad, era bien fea. Pero se lo perdono, porque cantó bastante bien y me parece un tipo simpático y guapo. Pero hay que decir que pasó desapercibido. Si no hubiera sido porque se declaró feminista y dijo “Me extraña Chile… ustedes que tuvieron una gran Presidenta”, provocando reacciones diversas, no se hubiera hablado mucho de él hoy en los medios. A esto hay que agregarle la desubicación de la animadora al decir frente al argentino que Luis Miguel era lo más esperado de la noche. Fail.

El trasandino se despidió con una antorcha de plata y otra de oro.

Después comenzó la competencia internacional y la folclórica. Se presentó Chile, con una canción que le quedaba grande a Leandro Martínez. A continuación, se subió una danesa con muy poca ropa y la verdad, es que luego cambié de canal. Me puse a ver lo que la mayoría del país veía en ese momento: Mundos Opuesto, el reality que por primera vez le ganó en sintonía al Festival de Viña.

Finalmente para cerrar la noche vino el plato fuerte y sinceramente lo que a mí más me gustó. Si bien Luis Miguel llegó con un divismo intolerable, pidiendo 120 toallas, que nadie lo fotografiara y siendo escoltado todo el tiempo, no se puede negar que es un tipo que tiene una voz increíble,  que derrocha talento y que pese a sus constantes retos al sonidista-lo cual es responsabilidad del cantante por no querer hacer prueba de sonido en un lugar que es conocido por tener siempre problemas acústicos- cantó bordeando la perfección.

Su show fue casi ininterrumpido. Lo dejaron cantar por cerca de dos horas hasta que llegó el momento de dar los premios. Le dieron la gaviota de plata, de oro y una nueva, la de platino, que fue entregada por Virginia Reginato, la alcaldesa de Viña del Mar. Esta última, también le dio las llaves de la ciudad por su trayectoria de 30 años y lo invitó a venir más seguido al país. Esta situación, se coronó como el momento de “la vergüenza ajena”, por lo menos así me pasó a mí.

Y a ti, ¿qué te pareció la primera noche del Festival de la Canción de Viña del Mar?