Chile: Nuevas denuncias de abuso sexual contra sacerdotes católicos

Otra denuncia de abuso a un menor sale a la luz.

Sin duda la iglesia ha visto ampliamente mermada su credibilidad luego de tantos casos de abuso a menores, a nivel mundial. La última información que tenemos en Chile es la acusación que realizó en Radio Bio Bio Mauricio Pulgar, un ex seminarista que hoy es obispo protestante, quien aseguró haber sido víctima de tocaciones por parte de un sacerdote de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Quilpué, José Donoso Chellew, hoy fallecido. Esto habría sucedido a inicios de los años 9o, cuando Pulgar oficiaba como acólito personal de este sacerdote.

Claramente han pasado muchos años y el acusado está muerto. Sin embargo, el denunciante entregó a la emisora algunos detalles sobre la sexualidad de otros sacerdotes. Esto, porque dijo que también habría sufrido “maltrato psicológico” de parte del sacerdote Jaime Da Fonseca quien también ejercía en dicha parroquia de la Región de Valparaíso, al norte de Santiago.

“Le expresé ‘yo soy hombre, me gustan las mujeres, ¿acaso a usted no?’. Él se molestó y me dijo que me enviarían al psicólogo, porque no era normal que no me gustara que me tocaran”, fue lo que habría expresado Pulgar a Da Fonseca.

El obispo protestante realizó una declaración notarial y presentó el caso ante la Nunciatura Apostólica y la Conferencia Episcopal.

Pulgar además asegura que cuando se dedicó a ser asesor eclesiástico en la parroquia de Los Andes (también en la Región de Valpraíso) fue drogado y obligado a realizar sexo oral a Humberto Henríquez -otro sacerdote de la parroquia-. Según el denunciante, al momento de encarar a Henríquez por este hecho, el sacerdote le entregó información también útil para su denuncia, refiriéndose a la “homosexualidad activa” de importantes personajes de la iglesia chilena, tales como  Francisco Javier Errázuriz, Cristián Caro, Javier Prado y el actual obispo de Valparaíso, Gonzalo Duarte.

El problema claramente no es que haya sacerdotes homosexuales, sino que la pregunta es con quiénes se involucran para satisfacerse. Sin duda la opción de  “castidad” para los religiosos no da los mejores resultados y debería ser revisado. Pero obviamente, una cosa es terminar con la promesa de castidad y otra muy diferente es abusar de menores. Pero quién sabe lo que tendrán en la cabeza quienes han realizado estas vejaciones.

Hasta el momento la Iglesia no ha respondido a estas denuncias, pero sin duda se viene un enfrentamiento importante entre el denunciante y los acusados. Es de esperar que de una vez por todas se termine el encubrimiento de personas que abusan de menores ya sea dentro de la Iglesia o en cualquier otro ámbito.

Fuente: El Mostrador