¿Qué hago con esto? Los regalos navideños que no quería

Esas veces en que recibes cosas que jamás considerarías usar

Creo que sin darme cuenta me convertí en algo que jamás hubiese querido: la típica tía que te regala exactamente eso que no querías, y que tampoco se te ocurre dónde esconder.

Estaba muy emocionada cuando llegué a casa de mi hermano a la cena navideña. Además de ver a la familia, moría de ganas de darle a mis sobrinos los regalos que cuidadosamente escogí para ellos. Todo estuvo bien, encantados con los trenesitos y monos de peluche que les di hasta que el mayor de mis sobrinos abrió su regalo y lo primero que me dijo fue “Es una broma ¿verdad?”

Por alguna razón no entendió lo divertido de los regalos simples que llevé;  y más bien se sintió ofendido. Y yo un poco decepcionada porque no logré hacer que le gustara lo que recibió. Se que no es algo que debiera preocuparme, y que no siempre se puede dar en el clavo, pero recordé todas las veces que me pasó lo mismo.

Nada mejor que ver que el regalo más grande debajo del árbol tiene tu nombre, y nada peor que abrirlo y que sea un montón de ropita aburrida con moñitos. Tampoco falta el tío que te regala un libro del autor que ni por casualidad quisieras leer, el suéter de lana color rosa pastel y las bolsas de mano de charol y mezclilla.

¿Qué se hace con esos regalos que nada más nunca quisiéramos usar? No lo tomen a mal, siempre es lindo que alguien tenga un detalle contigo pero cuando viene acompañado de un “Deberías ponerte el vestido para hoy en la noche” -y el vestido nada más no te gusta- ¿qué alternativa hay?

Me siento comprometida a usar las cosas que me regalan aunque no me encanten, al menos una o dos veces, y después de eso les busco un nuevo hogar. Siempre hay alguien que muere por tener un par de zapatos de colores media talla más chica que la tuya.

Este año estuve del otro lado de la historia y no se sintió nada bien ver la cara de decepción de mi sobrino de 9 años. Creo que empezaré a reconsiderar usar el suéter que me regalo mi abuela hace 2 años y que sigue colgado como nuevo en mi clóset.