Mi primera crema antiarrugas

Después de los 27 años hay que empezar a preocuparse. No dejes pasar el tiempo sin cuidarte.

La semana pasada estuve de cumpleaños y por primera vez tuve una crisis existencial debido al tiempo que llevo en esta tierra.

No es fácil estar tan cerca de los 30, edad en la que ya debes comenzar a cuidarte seriamente para mantener tu cuerpo y piel relativamente sana y bella.

Y es que después de los 27 años ya no es tan fácil adelgazar por ejemplo. Recuerdo que cuando tenía 15 me tomaba dos litros de agua diaria y con eso podía mantener los 55 kilos sin problemas. Pero ahora las cosas son distintas, para poder mantener el peso debo restringirme constantemente y si es posible agregar deporte a mi agenda, ya que solo tomar agua no es suficiente.

Hasta ahí todo bien y asumido. Pero el mismo día de mi cumpleaños decidí maquillarme bastante, cosa que no hago a diario pero que tuve que realizar porque tenía que esconder mi cara de amigdalitis a quien me fuera a saludar, y cuando me apliqué el polvo encontré varios pliegues debajo de mis ojos. Ni un borra ojeras servía para cubrir esas arruguitas.

La verdad es que quizás no son tan evidentes, pero en un par de años podrían convertirse en una pesadilla. Así que partí en busca de mi primera crema anti arrugas, la variedad es tanta que para elegirla que pareciera que hay que ser una experta en dermatología.

Y además no solo hay cremas, sino una infinidad de complementos que se supone son necesarios para completar el tratamiento.

Y qué decir de los precios, ¿por qué las cremas anti arrugas son tan caras? Según leí esto es debido a la serie de investigaciones que realizan los laboratorios para crear el ungüento perfecto de la fuente de eterna la juventud y obviamente por sus ingredientes.

Al final, me decidí por una ni tan cara ni tan barata. Y la verdad la elegí por su envoltorio. Espero me sirva. Pero la verdad es que no solo esto es necesario para prevenir las arrugas, además es fundamental no fumar, dormir bien, alimentarse lo más sano posible, entre otros. O sea debo cambiar mi estilo de vida.

¿Y tú ya te compraste tu primera crema anti arrugas?