Desde Marte: Señorita, a mí no me gusta su style

O de cómo aunque los escotes imposibles y las minis diminutas son atractivas, cansan a la vista

Miren, cualquier hombre voltea a ver a una mujer de curvas imposibles y atuendos ajustados. Es inevitable. Lo que se hace en estos casos, es admirar discretamente lo que haya que admirar y no hacer sonidos desagradables. Bueno, eso si se está acostumbrado a no andar por la vida como un patán.

La mayoría de las mujeres se visten, primero, para ellas mismas. Cuando uno aprende eso, es fácil no pensar que andan por la vida queriendo darle gusto a todo mundo. Claro, hay una parte de “quiero sentirme bien”, de “esto me hace ver guapa”. Pero en ocasiones, los atuendos no son precisamente los más elegantes.

Una mujer de pechos prominentes siempre va a llamar la atención. Eso es fácil. Pero cuando además le agregan un escote que parece sacado de las páginas de un cómic, bueh, las cabezas giran inevitablemente. No voy a decir que la mía no, pero, de nuevo, sin incomodar.

Pero, en ocasiones, no es solo eso. Es una minifalda que apenas alcanza a cubrir lo que tiene que cubrirse. Es el escote que cubre el 2% de la piel. Es un top que deja ver el ombligo, la espalda y hasta las calificaciones de sexto de primaria. Y tacones de una longitud imposible, maquillaje recargado. Creo que entienden la imagen.

Y… puede resultar (para mí) atractivo. Muy atractivo. Por un espacio de aproximadamente 30 segundos. Y luego nada. Pierdo el interés de inmediato. Créanme, no soy ningún mojigato, pero sí hay una diferencia entre querer sentirse sexy y otra parecer que se ha escapado de una película XXX. No les voy a mentir, sí llena los ojos y todo. Pero satura, es demasiado, la vista se cansa y empiezan las preguntas. Como “¿por qué se viste así?” y “¿Qué quiere demostrar?” Y otras peores como “¿a qué se dedicará?”, esa última con un dejo de sospecha.

Señorita, si usted se viste exclusivamente para llamar la atención de los hombres y mujeres a su alrededor causando shock porque desafía las leyes de la gravedad al no usar bra y dejar todo casi al aire, a mí no me gusta su style. No me repugna y reconoceré lo bien que está su cuerpo, lo firme de sus carnes. Pero medio minuto después, querré ver a la del suéter, a la de los chinos, a la de la sonrisa tímida, a la que es bella porque sí.