¿Dónde comienzan tus recuerdos?

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Hay personas que no saben cuándo comenzaron a construir  sus recuerdos. Hay otras, como yo, que lo tenemos claro. Los míos comenzaron a forjarse cuando tenía alrededor de 3 años. Tengo imágenes, pero sensaciones fuertes. Uno de ellos me lleva a la pieza de mi abuelita y un televisor. Yo arrastraba mi sillita y me instalaba al lado de su cama a ver la teleserie de la época ,“Los títeres”. Por supuesto que no recuerdo la trama de la teleserie en cuestión, pero la sensación de bienestar está muy clara aún.

También recuerdo cuando me caí en una multitienda, accidente que significó que mi blanco vestido de niña de 4 años se llenara de sangre y mi mamá corriera despavorida por todos lados sin saber qué hacer, presa del pánico y del miedo al verme así. Esa caída me significó un recuerdo clarísimo: aquel de los doctores sujetándome brazos y pies para poder poner los 3 puntos que  se transformaron en una cicatriz que luzco en mi frente.

Nunca olvidaré cuando le pegaba a los amigos de mi amiga que me caían mal porque nos molestaban, obvio que me odiaban y seguramente ellos me recuerdan como la antipática peleadora.

Ciertamente tengo viva la imagen de mi mamá en cama durante el embarazo de mi hermano. Era de alto riesgo y creo que estuvo 8 de los 9 meses acostada, sin jugar conmigo. Bueno, mi hermano nació bien, así que ese tiempo en reposo valió la pena.

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Es increíble todo lo que atesora la memoria. Recuerdos lindos y malos, imágenes sutiles que nos transportan a tiempos pasados. Sensaciones que a veces nos gustaría repetir y no podemos. Tampoco podemos vivir de recuerdos, no es bueno, pero atesorarlos nos hace darle un sentido a la vida. Como cuando estamos tristes o estresados por pega  añoramos esos días en que éramos niños y sólo disfrutábamos sin responsabilidades. O cuando nos peleamos con nuestra pareja y recordamos los momentos lindos, asociamos canciones, besos y abrazos.

Sigo construyendo mi torre de recuerdos en un lugar especial de mi mente. Puedo decir que los míos son más buenos que malos. Lo mejor de todo es que sé que vienen aún más.

¿Cuál es el primer recuerdo que se viene a tu mente?