Todo tiempo pasado fue mejor ¡Las pinzas!

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Anoche mi papá nos contaba sobre los presidentes que tuvimos desde principios del siglo pasado. Todo a pito de una absurda discusión. Mi papá le alegaba a mis hermanos que sus barbas eran indecentes. Yo dije que quizás si tuviéramos un presidente con bigotes o barba, la gente lo querría más. Dijimos, a ver, ¿qué presidente tuvo barba o bigotes? Allende, fue el primero que recordamos. Pinochet, el segundo. La teoría se fue al tacho de la basura.

Recorriendo la historia presidencial, parto con Pedro Montt, hijo de Manuel Montt, bigote, presidente entre 1906 y 1910. Le tocó hacerse cargo de los estragos del terremoto de Valparaíso de 1906, ocurrido un mes antes de asumir el cargo (suena conocido). Pedro Montt comenzó a construir la Biblioteca Nacional y el ferrocarril de norte a sur. Durante su mandato sucedió la tristemente célebre matanza de la escuela de Santa María de Iquique, donde murieron entre 2 mil y 3 mil obreros del salitre. Así se solucionaban las manifestaciones. Pedro Montt murió siendo presidente.

Ramón Barros Luco, presidente bigotudo (a lo lobo marino) elegido sin contrincantes, que construyó durante su gobierno, en otras cosas, la escuela de “injeniería” de la Universidad de Chile, El Museo Histórico Nacional y el Liceo Lastarria. Su dicho célebre fue “El 99% de los problemas se resuelven solos y el 1% restante no tiene solución”. Tuvo un parlamento enemigo, y para corregir esto, decidió que cada parlamentario que se fuera en contra de un ministerio pasaría a ocupar el lugar del derrocado ministro. Flor.

Nos saltamos algunos presidentes para llegar a don Arturo Alessandri Palma, afeitado, presidente entre 1920 y 1924 y luego entre 1932 y 1938. El “León de Tarapacá” tuvo graves problemas con las fuerzas armadas y el congreso, y renunció en 1924. Hubo Golpe Militar y a la cabeza pusieron como presidente al militar Luis Altamirano unos pocos meses, porque nuevamente hubo golpe. En ese segundo golpe pusieron a un presidente que duró apenas 2 meses, Emilio Bello, descendiente de don Andrés.

Arturo Alessandri volvió al mando pero por tenerle seudo miedo a Carlos Ibáñez del Campo, renunció nuevamente. A su reemplazo llegó Luis Barros Borgoño, quien fue presidente menos de 3 meses (era el vicepresidente de Alessandri). Le sucedió Emiliano Figueroa quien ya había sido presidente provisional en 1910 y que ahora que fue presidente solo año y medio. También renunció. Llegó a la cabeza Carlos Ibáñez que hace rato tenía ganas de gobernar. Fue presidente entre 1927 y 1931. Creó Carabineros de Chile, entre otras cosas, y durante la depresión de 1929, dimitió. Le sucedió su vicepresidente, Pedro Opazo quien fuera presidente sólo durante un día.

La verdad es que los presidentes que le siguieron duraron re poco, hasta el regreso, otra vez, de Arturo Alessandri, que esta vez llegó para quedarse. Increíble un presidente que renunció varias veces, tuvo golpes de estado y fue reelecto. Entre las anécdotas destaca la quema de un número de la revista Topaze por hacer una caricatura suya, qué poco sentido del humor. Construyó el Estadio Nacional y permitió que el país se recuperara de la Gran Depresión. Pero su fin del mandato tuvo la triste masacre del Seguro Obrero, en donde murieron 59 estudiantes universitarios a sangre fría a manos de Carabineros.

En fin, podemos seguir con esto, pero creo que mi punto, que da título a esta nota, ya está expuesto. Si no lo está, les cuento la siguiente situación. El otro día fuimos al McDonalds con amigos de la pega, y mientras se devoraban sus tremendas hamburguesas, todos decían, casi a coro, que las hamburguesas eran pésimas, que el queso era plástico, que ni siquiera estaban comiendo carne de vacuno, que las papas fritas duran años, etc.

Ninguno dejó ni un grano de sal sobre sus bandejas. Todos alegaron mientras comían, con papas fritas asomadas y restos de queso colgando de la boca. Si ya estaban ahí, ¿porqué no disfrutaban lo que comían? ¿Si te vas a comer algo de dudosa procedencia, ¿no es contraproducente basurearlo mientras masticas y tragas?

Chile, 100 años después, está como quiere, la gente protesta y a lo más les llegan patadas o se van presos, pero no los matan. Al presidente se le va el mundo encima, pero no renuncia, nadie está contento pero tampoco tienen miedo. Alegamos y no nos damos cuenta que vivimos en un país donde se puede alegar, donde los estudiantes si quieren pueden estar meses en paro, los vándalos pueden destruir una y otra vez el centro, ¿qué más? ¿Vamos a seguir basureando lo que comemos? ¿Vamos a seguir basureando el gobierno que elegimos? Tiremos pa’ delante en vez de darnos vueltas en círculo quejándonos todos los días. Si esto es lo que nos tocó, tratemos de que sea lo mejor que podamos, y no nos quedemos en que el país está peor que nunca, porque claramente, no lo está.