Sólo las mujeres nos tratamos de perras

Nacer en Buin no es excusa para ello.

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De todos los dichos imbéciles inapropiados de la semana pasada, el de la tipa del Consejo del Libro es el más detestable. ¿Por qué? Porque una no anda tratando a los congéneres de “perra”, poh!

Se supone que las mujeres debiéramos apoyarnos, pero no. Fueron las mujeres las que menos querían a Michelle en La Moneda, son mujeres las que te hacen zancadillas para que no te asciendan, son mujeres las que te despiden por envidia, son mujeres las que careraja se toma 18 meses de postnatal desmotivando a las empresas a contratar mujeres. ¡Hasta cuándo!

Siguiendo esta línea “tan beneficiosa” para la sociedad, la Secretaria Ejecutiva del Consejo del Libro, Tatiana Acuña, twitteó la siguiente frase campechana: “Se mata la perra, se acaba la leva”. ¿Qué tal? En mi opinión, es pura envida de la dirigenta de la Fech, Camila Vallejo. Es que “la roja de todos” es una líder carismática, inteligente, atractiva y joven.

Entonces, me pregunto: ¿Qué demonios quería decir? ¿Efectivamente esta “niñita de bien” se estaba mandando una amenaza de muerte? ¿Es así como una Profesora Básica y Licenciada en Estética de la UC y Magíster de la Chile que gana casi dos millones mensuales resuelve sus temas? (¡Pucha que me gusta esto del Gobierno Transparente!).

No sé a ustedes, pero a mí, que se haya criado en Buin, no es excusa, pueh!. Yo que los papás, llamo al tiro a la UC y pido las lucas de vuelta, porque esta mujer no aprendió nada en la universidad!!

Puede que yo sea buena pa’ la chuchá, la chela y el churrasco; pero no ando por ahí diciendo que es culpa de la “perra” que esté “la cagá”. Te informo Tatiana que nunca es culpa de la “perra”, no es culpa de ella “la leva” ni que te deje el marido. O sea, Camila es una líder natural a quien YO sigo y como te explico, que no me mueve ni media hormona. Hasta ahí su teoría, señora secretaria del libro. Mejor vaya a su casa a leer.

¿Lo peor de todo? Tiene fuero maternal y Cruz-Coke no la puede despedir. Miento, eso no es lo peor. Peor es que no tiene la decencia de renunciar.

* A propósito de esto, les recomiendo leer la columna en La Nación de la Directora de CEDEM, Ximena Valdés.