Hombres desagradables, mujeres amorosas

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Un estudio publicado en The Daily Mail reveló que mientras ser mala onda, pesados, insoportables,  y desagradables a los hombres les hace evolucionar en el trabajo, ser de esa manera, a las mujeres nos perjudica.

Otra vez el doble estándar. ¡Qué rabia! En ciertos colegios, a las niñas se les prohibía correr. Era “poco femenino”. Resulta que para una profesora que me echó de la sala, estornudar también era poco femenino.

Y me dio rabia. ¿Se supone que cuando alguien me pase a llevar en el trabajo, tengo que guardar silencio?¿Que tengo que aguantar lo más posible? Que si he de reclamar, he de hacerlo por escrito y en silencio para que nadie que no esté directamente  relacionado sepa nada. Pero luego lo pensé de nuevo.

Siempre he pensado que se atrapan más moscas con miel que con hiel, o sea, que uno en general, logra más cosas por las buenas. Y parte de pedir las cosas por las buenas, es hacerlo piola. No todo el mundo tiene que enterarse; la privacidad en este mundo tan expuesto a veces está subvalorada.

Entonces, es injusto, pero para los hombres. Porque claro, mientras una mujer con un comportamiento rudo o rígido es considerada “Perra” “Histérica” u otros apelativos peores, un hombre que lo hace así, es un ganador.

Y si un hombre es simpático y afable, tiene cero posibilidades de surgir dentro de su empresa, o algo así. No es visto como líder. O sea, alguien que tenga que ser exitoso, está obligado a ser un pelotudo con los demás. ¿Es justo eso?

Pensándolo bien, es injusto para todos. Es injusto forzar a alguien que no quiere serlo a ser desagradable, y es injusto forzar a alguien a agradar a todos, cuando no tiene porqué.

Ojalá en nuestro trabajo, pudiéramos evolucionar por eso, nuestro trabajo; por cumplir, por ser responsables, por buscar nuevas ideas, no abusar de los beneficios de las empresas, por ser, en el fondo, nosotros mismos. Por el momento, voy a seguir esforzándome para ser agradable, no para evolucionar laboralmente, sino simplemente porque encuentro innecesario andar tirando mala onda.

¿Ustedes qué opinan? ¿Les ha pasado a veces que sin querer, respetan a los hombres desagradables y a las mujeres agradables?