Mujer perdona al agresor que la dejó ciega

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Hace un buen tiempo les contábamos de una mujer iraní que sufrió la ira y locura de un hombre al que no quería. “Si no puedo tenerte, nadie lo hará” pensó mientras le echaba ácido sulfúrico en la cara, provocándole lesiones que la dejaron ciega.  Él decía que la amaba, pero ella no quería casarse con él.

En el país en que Ameneh Bahrani, la mujer, y Mayid Mowahedi, o Majid Mojavedi como se le llama en otros periódicos, el agresor, opera la ley del talión: ojo por ojo, diente por diente. Pero también opera el predicamento de que la mujer es la mitad de importante que un hombre, por lo que si él le había malogrado dos ojos, ella sólo tenía derecho a que le cegaran a él, sólo uno. De todas maneras, ella quería que se le aplicara el castigo.

Pero ayer, minutos antes de que se ejecutara la sentencia, Ameneh fue piadosa y decidió que no se le efectuara la venganza. “Quiero dejarlo así, lo siento. Ya se ha terminado” fue su declaración.

También dijo que “Lo importante para mi era que todo el mundo supiera que la ley del talión por la que yo luché se había hecho realidad y que la justicia iraní había cumplido. Creo que con este ejemplo muchos se arrepentirán de hacer lo mismo en el futuro”

Qué admirable que Ameneh haya logrado sobreponer el bien a sus ansias de venganza. “No apliqué las gotas (de ácido sulfúrico) porque creo que era lo correcto”. Y es que muchas veces es difícil hacer lo correcto versus lo que quieres hacer, lo que te conviene. Muchas personas, lamentablemente, a menos que tengan una consecuencia directa, y que alguien los vea, no hacen lo que saben y creen correcto.

No se trata de imponer un modo de hacer las cosas, pero creo que, si como esta gran mujer logramos colocar nuestras emociones un poco de lado y actuar noblemente, podremos construir una gran sociedad.

Yo sé que no soy quien para criticar a una cultura que lleva años utilizándolo; pero si hay algo que debo decir es que la ley del talión puede parecer “justa” a primera vista, pero claramente no nos lleva a ser mejores personas puesa la larga, no somos mejores que el agresor si lo agredimos de vuelta.

Realmente admiro a Ameneh; ojalá este gran acto con que demostró su nobleza, la ayude a dejar atrás todo esto, en lo posible, perdonar y liberarse del odio, que a ella más que a nadie le hace tan mal.

¿Ustedes qué opinan?