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La educación, un derecho para todos

Educación es justicia

Todo este tema de la educación, del salario mínimo, de la estafa de La Polar; son temas que a mi parecer se encierra en lo mismo. ¿Por qué?; vamos a ver.

Hace unos días que vengo escuchando y leyendo con atención el debate frente a las peticiones de los estudiantes. Algunos dicen que “se han pasado de la raya”, “que están pidiendo cosas que no les competen” ó “que se está ideologizando y politizando el discurso”, yo me pregunto: ¿Y?, ¿es malo eso? Simplemente; NO.

Creo que la base de una sociedad más justa, más solidaria y más igualitaria es la Buena Educación. Y hablo desde la Pre-Básica hasta la Educación Superior. No puedo creer que escuelas públicas tengan una brecha tan abismante con el sector privado. Un día estuve conversando con un profesor de un colegio subvencionado, ni siquiera público, y éste me señaló que sus clases, más que cátedras de historia eran clases  de normas, conductas, sentido común y hasta de moral.

Ya que era imposible “enseñar” alguna materia a niños que están en riesgo social con un alto déficit atencional y un comportamiento inusual a uno de una sala de clases. “No saco nada con pasar una materia que jamás recordarán y que, por supuesto, no les interesa ni les sirve para absolutamente nada”, me señaló.

Lamentablemente, es verdad. En sus familias, casi todas disfuncionales,  existe mucha violencia, ausentismo parental, desempleo, alcoholismo, drogadicción. No hay educación, solo sobrevivencia.

Tal vez, muchos de ustedes me reclamarán que esto no es así en todas partes y que sí existe gente de esfuerzo que logra sacar adelante a sus hijos, que logra que éstos entren a la universidad y saquen una profesión. Sí, es verdad, existen las excepciones. Sin embargo, ¿a costa de qué  esos padres sacan adelante a sus hijos? De su vida me respondo. Sí, de su vida. Ellos trabajan, no en un solo lugar, sino que en varios. A unos sueldos miserables y a costa de un cansancio excesivo. Definitivamente; no tienen  vida propia. Viven para trabajar. Ellos no tuvieron la oportunidad de tener una buena educación, por lo que para ellos solo existen trabajos mal remunerados y mirados en menos por una sociedad desigual.

Me pregunto yo; ¿y si ellos hubiesen podido acceder a una educación de calidad, gratuita, desde el comienzo de sus vidas, ésta no hubiese sido otra su historia? Es ahí donde los verdaderos hombres de esfuerzo, responsables, trabajadores; sin duda alguna  serían recompensados.

Leyendo un artículo de “El Post”, me topé con una columna de Mario Waissbluth, quien recordaba una frase de Confucio, que sin duda resume todo argumento que pueda explicar: En una sociedad donde hay buena educación, no hay distinción de clases”.

De ahí mi creencia a que el tema de educación, salario mínimo, estafas de La Polar, temas hoy en la palestra y debate nacional, tengan el mismo sentido para mí.

Con una buena educación, las oportunidades serían iguales para todos y dependerá de cada individuo el aprovecharlas o no. No existiría un sueldo mínimo tan miserable,  porque nos veríamos como iguales y no como ciudadanos de primera y segunda categoría; las estafas existirían, pero las personas estarían más preparadas para captar “la letra chica” de aquellos embaucadores profesionales. En definitiva, creo que nos merecemos la oportunidad de formar una sociedad más igualitaria y solidaria. Creo que las demandas de los estudiantes sí son políticas e ideológicas, y que definitivamente; solo con un cambio radical como el que se está exigiendo, podemos comenzar a visualizar una sociedad más justa y sin distinción de clases.

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