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Cuando un chico te ilusiona

Por estos días anda mi prima cordobesa por Chile. Habían pasado más de nueve años desde que no nos veíamos y era necesario sentarse a conversar y ponernos al día en todo tipo de temas. Hablamos de la familia, de anécdotas y por supuesto, llegamos al tema de hombres, porque a las Cuevas-mi segundo apellido- nos encanta pelar a los chicos. Es así como llegamos a la historia que Agustina Salgado Cuevas les contará a continuación.

Es alto, delgado, blanquito y de ojos transparentes. Lo conocí la noche en la que descubrí mi pasión por el teatro. Ese día me acerqué hacia una hermosa construcción antigua a través de un sendero de piedra. Lo vi, simplemente lo vi. Tan perfecto, tan niño.

Después de ese encuentro, comenzamos a vernos en cada clase de arte. Trabajamos juntos en la actuación por varios años y nos convertimos en amigos algo cercanos.

Con José hablamos cada vez más. Discutíamos, nos mirábamos a la distancia y poco a poco sentimos que nos queríamos mucho.

Siempre disfruté mis charlas con él. Que era diferente, que me amaba y aunque soy desconfiada, le creí cada frase. Bueno es que eso le pasa a algunas mujeres y bien seguido.

Comenzamos a ensayar una obra de Moliere y me tocó un personaje que era novia de José. En cada ensayo, sentía que me gustaba más y más, y también sentía que de su parte había un interés.

Así, antes de la función de estreno, me besó. La felicidad me salía hasta por los ojos. No lo podía creer cierto y sí, me ilusioné. Por supuesto él lo notó.

Luego del estreno de la obra, una de las chicas de la compañía de teatro organizó una fiesta en su casa. En una especie de sótano, iluminado con miles de luces de colores, nos pusimos a bailar. Pero en un momento es baile entre José y yo se acabó, pues él quería hablarme desesperadamente.

Me confesó: “te quiero, te amo, te necesito. Sos una chica talentosa e inteligente, quiero estar con vos” hasta ese momento todo iba mejor de lo que pensaba y que estaba a punto de romperla la boca con un beso, pero él continuó: “quiero estar con vos, pero no puedo, no puedo porque a mí me gustan los hombres y tengo novio”, desilusión, no porque sea gay, sino porque me gustaba y mucho. Todo parecía tan perfecto. No puedo creerlo, todavía no. Buena suerte para su novio, mala suerte para mí. Y es tan guapo…

¿Y tú has tenido alguna experiencia parecida?

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