Problemas de vacaciones de invierno

puzzle.jpg

Para quienes somos padres, este período de las vacaciones invernales puede ser un verdadero problema. Porque claro, salvo que uno tenga la ayuda de alguna persona que cuide –en mi caso- a una niña de casi nueve años, no queda otra que activar un complejo plan de contingencia para que ésta no pase dos semanas sola en su casa.

Como ya les he contado, no vivo con mi hija, puesto que ella vive con su madre. Sin embargo, ninguno de los dos tenemos a alguien a tiempo completo ayudándonos con las cosas domesticas y que podría darnos una mano con Sofía durante sus vacaciones de invierno.

¿Qué hacer entonces? Ingeniárselas, coordinarse y ponerle mucha buena voluntad al asunto. Porque esto no es como en el verano que uno, en el peor de los casos, se toma sus vacaciones y se dedica a hacerlas de niñero a tiempo completo. A mitad del año, en ningún jefe en su sano juicio te deja mandarte a cambiar. Eso está claro.

Pero ya que lo de las vacaciones se viene encima, con la madre de Sofía hemos decidido que cada uno se hará cargo de ella durante una semana. Y a mí, por sorteo, me tocó la primera. Por un momento, pensé en pedirle ayuda a mi madre que seguro vendría gustosa a cuidar a su nieta por una semana. O por más, si se lo pidiera. Sin embargo, tener mi madre en casa no es una opción, porque además de cuidar a mi hija seguro querría hacer lo mismo conmigo y de paso ordenar mi departamento a su pinta, cocinar cosas que no me gustan y opinar de un cuanto hay. Por todo esto, la opción de mi madre se ha ido rápidamente al tacho de la basura.

¿Qué hacer entonces? Tras una vasta búsqueda de alternativas -que hay que decirlo, tampoco eran muchas- he terminado recurriendo a la ayuda de una buena amiga, que afortunadamente trabaja en casa y tiene hijos de casi la misma edad que Sofía. De esta forma, durante esta primera semana de sus vacaciones ella dormirá en mi departamento y cada mañana iré a dejarla a la casa de mi amiga.

Aunque claro, nada es gratis en la vida. Por esta razón, durante la próxima semana almorzaré todos los días en mi oficina y cancelaré todo tipo de compromisos sociales post jornada laboral. Así podré cumplir con los compromisos que ya he pactado con mi hija y los hijos de mi amiga, los que me tendrán prácticamente cada tarde de la próxima semana en el cine, el teatro, museos y hasta un centro comercial.

A la semana siguiente, será el turno de la madre de Sofía. Quien aún no tiene claro cómo resolverá el tema. Aunque me tinca que su madre la ayudará. Seguramente no serán las mejores vacaciones de invierno de mi hija. Pero bueno, es lo que hay y no queda otra que otra que lidiar con lo que nos toca vivir como familia. No como todas, pero familia al fin y al cabo.