Casi va a la cárcel, por dárselas de pilla

Por manejar a 56 km/h en vez de a 50 km/h

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Hoy en mi recorrido diario por la prensa internacional, me encontré con esta especie de “noticia” o más bien columna que me llamó mucho la atención. Se trata de una mujer de casi 40 años, que por intentar burlar la ley, se vio en una complicadísima situación.

La mujer, que es una exitosa ejecutiva, madre de dos hijos de 14 y 10 años que van a colegios privados, nunca se imaginó que esto le podría pasar a ella. Resulta que en Inglaterra –por lo que se lee en la nota- tienen un sistema de “puntuación” para las licencias de conducir. Si uno se pasa un disco Pare, un punto, si maneja curado, otros tantos y así. No sé exactamente pero da igual.

La cosa es que al tener 12 puntitos, te quitan la licencia. La mujer tenía nueve y en realidad, no veía la posibilidad de moverse en transporte público porque donde ella vivía, simplemente no lo había. Así que no “Podía” perder la licencia.

Un día, le llega un parte de que ella andaba a 56 km/h en una zona de 50 km/h (aprox, las medidas estaban en millas por hora). Se da cuenta que no puede tener ni un punto más. Llama a su mamá, de 79 años, que no tenía ningún punto, ni una infracción por mal estacionada y tampoco necesidad alguna de conducir.

Contrario a lo que ellas piensan, lo que hicieron no sólo está mal, sino que es un delito. La autoridad sí se dio cuenta, pues el foto parte era tan nítido que se notaba perfectamente que quien conducía no era su madre; además, alguien había hecho una denuncia anónima. La madre fue citada al tribunal y ella la acompañó. Pensó que tendría que pedir disculpas y prometer nunca hacerlo más. Pero fue diferente.

Finalmente, la madre y ella tuvieron que pagar una multa bastante alta, ella se quedó sin licencia por seis meses y tuvo que hacer servicio comunitario. Nada en comparación con la cárcel.

Yo no le deseo la cárcel a nadie; para nada. Pero siento que a veces uno suele pensar –y los medios nos ayudan a eso- que la que está mal es la ley. Recuerdo cuando una mujer tuvo que cumplir reclusión nocturna por “No regar su antejardín”. Pero realmente no era por eso; sino por no cumplir normas, no responder requerimientos, no pagar multas, no asistir al tribunal.

Pero en realidad, no es la ley la que está mal. En el mayor de los casos, la ley es clara y es uno el que no la cumple. Si hay un cartel que dice que la velocidad máxima es de tanto, ¿Por qué diablos andamos a más de eso? Si sabemos que no debemos tomar y conducir, hacer pipí en la calle, evadir el pago del bus o metro, no pagar las multas, estacionarnos a lado de un grifo ¿Por qué seguimos insistiendo en NO CUMPLIR LAS NORMAS?

Me pregunto qué pasaría en Chile con este sistema. Ciertamente mucha gente intentaría burlar el sistema que ya ha probado que la falta de recursos hace imposible una fiscalización adecuada. A menos que los puntos los colocaran directamente cuando a uno le pasara un parte un carabinero, la gente se las arreglaría para manejar con gorro, lentes y bufanda para que nadie se dé cuenta de quién es. Espero no estar dando ideas.

La mujer que escribió el artículo hizo bien; a pesar de que ciertamente le dio mucha vergüenza haber procedido de ese modo –o más bien, que ello se supiera- escribió una nota para advertir a la gente que parece nunca pensar que algo le puede pasar a uno. Pero la verdad, es que pasa.

¿Les ha ocurrido algo que nunca pensaron les pasaría a ustedes?