Yo también podría haber sido víctima de Strauss-Kahn

Nadie puede tener todo lo que quiere

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En mi opinión, no es ninguna novedad que Strauss-Kahn es un viejo verde y caliente, cuyo “amor” por las mujeres se va al extremo de violar, abusar o intentar hacerlo, deteniéndose sólo porque la mujer logra zafarse. Leí en la revista Sábado un interesante reportaje que cuenta de la particular personalidad de Strauss-Kahn.

Tampoco es ninguna novedad que su millonaria mujer lo apoya incondicionalmente, que sus hijos al parecer también y que  salvo el hecho de que se vio obligado a renunciar de su puesto porque, bueno, la detención no le permite salir del país, el FMI le aguantó harto tiempo sus indiscreciones.

Y es que al parecer, al menos en su pega, era seco. Muchos “genios” han sido “locos”  y han tenido “deslices” por aquí y por allá; comen cosas raras, no se sientan en un baño que no sea nuevo, caminan sólo sobre pisos blancos y otras ridiculeces. La gente les aguanta porque hacen bien la pega y bueno, filo.

Pero acá no estamos hablando de eso. Acá hay “indiscreciones” que no son tales, sino delitos. ¿Cómo va a ser que no haya ningún hombre o mujer en el mundo que tenga la capacidad de análisis, inteligencia y asertividad que se le reconocen a Strauss Kahn para manejar el Fondo Monetario Internacional? ¿Nadie?¿Really?

Cuando tenía 15 años, me fui en el verano a la casa de una tía que vive en Reñaca. Era adolescente y quería ser súper top. Así que fue maravilloso cuando una compañera de colegio también fue a Reñaca y nos juntábamos a diario en el Sector 5. Éramos unas pernas sin remedio, pero nos creíamos la raja y éramos felices.

Uno de esos días, bajando hacia la playa, con mi polera amarilla y mi mini de blue jeans, unos lentes de sol de luca y un pelo con total frizz, se me acerca un tipo –señor- por su edad y me comienza a hablar:

“Disculpa, lo que pasa es que noté que tú eras muy fotogénica, y quería conversar contigo”

(Ja, pensé. ¿Cómo puede decir que soy fotogénica? No ha visto mis fotos. Estoy con lentes. Me voy a cagar a este viejo verde. No sabe nada con la chichita que se está curando)

“¿En serio? Gracias jijiji”

“Sí mira lo que pasa es que yo trabajo en una productora y quería ver si te podía tomar unas fotos”

“Ahhhh¿ y en qué productora trabaja usted?”

Dice un nombre que no recuerdo y entonces le pregunto el nombre; dice Ricardo Méndez o algo así y luego se corrije con Ricardo Claro… (plop)

“Bueno entonces por qué no me da una tarjeta y llamo a la oficina cuando llegue a Santiago”

“Es que no ando con tarjeta… estoy de vacaciones”

Entremedio me pidió el teléfono el cual negué, me puse chora y le dije, a ver, deme usted su teléfono, y le pregunté qué  publicidades para qué marcas hacía “Coca –cola, Fanta, Sprite” (Come on!) Ni siquiera decía cosas normales que diría un productor como “La publicidad de la campaña de verano de CCU , el team para estos cigarros…” y una lista interminable de campañas y publicidades. El viejo ya estaba con ganas de virarse pero yo no lo dejé.

Ahí lo enfrenté… ¿Pero si no anda con tarjeta cómo pretende hacer contactos?¿Usted cree que yo voy a ser tan tonta para ir a su departamento?¿No se da cuenta que tengo 15 años?

“Bueno, si no quieres no importa” Y se fue.

¿Cuánta cabra chica tonta y deseosa de fama habrá caído con este pervertido? El caballero podría haber sido perfectamente mi abuelo.

Lamentablemente para las mujeres que han sido víctimas de Strauss- Kahn claramente más importante que el supuesto Ricardo Claro que intentó fotografiarme, violarme, cortarme en pedacitos y arrojarme al estero; no han sido víctimas de un seductor, sino de frentón de un abusador. A diferencia de su esposa y con las que ahora no es por nada me da para imaginar múltiples amantes consensuadas, o que recibieron una que otra luca para quedarse calladas, la camarera del hotel y la periodista que lo entrevistó allá por 2007 – hija de un amigo de él más encima- fueron víctimas de este hombre que por saberse seco en su pega, creyó que podía tener todo lo que quería.

¿A qué mujer no le ha pasado que se ha visto muchas veces en situaciones que rayan en el abuso? comentarios, tallas, bromas, elogios, excusas para tocarla a una en el hombrito o en el bracito… cosas que en su mayoría no denotan y que son insistentes, pero otras veces no son más que artilugios de seducción cuando tú ya has establecido que no quieres nada con esa persona. Insistentes llamadas telefónicas, requerimientos psicopáticos y una serie de asuntos que juegan con tu mente. Está en una poner un freno, aunque una quede como pesada, amargada o solterona de por vida, a aquellos hombres que sin ser Strauss Kahn; aunque no sean hombres creen que pueden tener todo lo que quieran, y que lamentablemente, están en todos los estratos sociales, en todas las edades y en todos los países y balnearios vacacionales.

Un hombre normal con un puesto normal, en una empresa normal, con un sueldo normal y sin una esposa millonaria, sabe que no puede tener todo lo que quiere, y quizá se arriesga menos a la hora de “seducir” a una mujer. Pero este no es un hombre normal con un puesto normal en una empresa normal; el mayor peligro del éxito es creer que puedes tener todo lo que quieras, cuando no es así. Así que se arriesga. Y es mujeriego. Y es abusador. Y seguía siendo el presidente del Fondo Monetario Internacional.

Nadie puede tener todo lo que quiere. Esa es la principal consigna. . Incluso aunque sea esforzado, perserverante, ingenioso, y hasta seductor, nadie puede tenerlo todo; la plata no puede comprarlo todo y no todo se puede ganar por la fuerza sin las consecuencias correspondientes. Al menos Strauss- Kahn ya las está pagando.