Cumpleaños: Expectativas y realidad

La táctica entre citar a tus amigos a un local o organizarlo en tu casa.

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La organización de tu cumpleaños es inminente. Debes revisar la lista de invitados, comida y refrescos (¡sí oh!) para los invitados. El panorama se complica porque la ropa que querías usar no aparece, pero da lo mismo, porque lo importante es que sabes que en la noche la pasarás chancho junto a tus seres queridos. ¿Una realidad o una hazaña imposible? La segunda es la más probable.

Hay tres formas de afrontar los cumpleaños: ser la esclava o celebrarlo en un local.

Ser esclava es un clásico que se hereda. ¿A qué me refiero? Antes era tu mamá la que hacia el escándalo para organizar el festín y los invitados. Un clásico siempre es recurrir a un montón de frituras, bebida, completos o pizzas. Al fin quedaba en tu casa la embarrada, pero no era tan grave, porque a las 21:00 todos los niños se iban. El guión de esa historia da un giro increíble cuando creces y en la adolescencia tú tomas el mando de la producción de tu propio cumpleaños. La primera vez fue divertidamente difícil, pero con los años se vuelve la peor tarea del año, cuando se supone que debería ser la más codiciada de todas.

Los últimos años han sido una pelea por pasarlo bien sin molestar a los vecinos, pero en mi edificio ese propósito es imposible de concretar. Aún así, no me he rendido y todos los años lo celebro. Pero además de recibir muchos regalos y copeteración –que viene de copete o trago- que siempre es necesaria, al final de la noche siempre digo que lo pasé increíble, aunque mis pies saben la verdad: siempre termino cansada de tanto correr para atender a mis invitados.

Celebrar tu cumpleaños en un lugar en donde no vas a limpiar nada es una buena opción. Porque puedes tener comida, porque no importa que tan pasado a cigarro quede el local, porque puede llegar cualquiera y da lo mismo si no hay confort en el baño, porque no es tu culpa. Pero en esta opción no es todo perfecto, porque seguramente no todos tus amigos tendrán plata ese fin de semana y si a eso le sumamos que vivan lejos seguro que no van. En cambio cuando lo haces en tu casa se pueden quedar a dormir, todos apretados en un sillón pero seguros.

¿Cuál opción prefieren ustedes?