¡Uganda, Urgente! Podría haber pena de muerte para los homosexuales

Firmemos en contra

¿Se imaginan que uno fuera a la cárcel por usar ropa amarilla en vez de azul? ¿Por elegir algo diferente a lo que la autoridad plantea? Algo así es lo que está pasando en Uganda. En pleno siglo XX, las minorías sexuales y de todo tipo han alcanzado, aunque aún falte, un nivel de aceptación y tolerancia histórico. Incluso en algunos lugares los homosexuales han logrado que la legislación contemple el matrimonio entre personas del mismo sexo y reconocimientos legales a las relaciones de pareja en las que llevan años.

Pero no ocurre lo mismo en todo el mundo. Viejas cargas culturales de un conservadurismo demasiado extremo han llevado a que en Uganda, un país africano, se debata la pena de muerte para los homosexuales portadores del VIH (de por sí expuestos a la muerte por la enfermedad misma) y severas penas de cárcel para quienes los encubran o no denuncien. ¿Qué diablos está pasando? ¿Cuándo reinauguraron el Tribunal de la Santa Inquisición que nadie avisó?

Una cosa es que existan grupos religiosos conservadores y se rijan por las normas que ellos estiman convenientes; esos grupos entiendo están integrados por personas que libremente han dispuesto participar de ellos. Hay veces en que no, en que los niños son obligados por sus padres a acatar las normas de una religión. Pero esa es harina de otro costal.

Acá, estamos hablando de un país entero. Donde ser homosexual, es totalmente ilegal. O sea, si soy ugandés y da la casualidad de que lo soy; me tengo que ir del país. Cobra el mismo cariz que una persecución política.

Las consecuencias de esta situación, son graves. Ya es grave el hecho que pareciera habérsenos olvidado que en este país africano ya existía una pena de cárcel para quienes fueran descubiertos en prácticas homosexuales, y no una menor: 14 años.

Hay que considerar las prácticas homosexuales que ocurren en las cárceles alrededor del mundo, y que según psicólogos tienen  una función masturbatoria en el caso de los hombres y una afectiva en el caso de las mujeres (esto declarado por reas en entrevistas).  En un país donde la homosexualidad es un delito, no sería para nada absurdo asumir que hay entre legisladores, gobernantes y una no menos mayoría de la población una visión homofóbica y machista: ¿Qué pasará en las cárceles con los encarcelados por homosexualidad? ¿Quiénes creen que serán los más violados?

Salvando el hecho de que la cultura de un lugar, pueblo o país puede “condenar” moralmente determinada conducta, no puede ser que sea el gobierno quien regule la moralidad de sus ciudadanos; aunque no sé, no conozco ningún país tan liberal que permita que uno ande desnudo en la calle si quiere; supongo que apela a que eso es una especie de exposición indeseable para que miren los niños o las personas que eligen no ver gente desnuda – lo que también es un derecho-

Y las consecuencias de esto van más allá de los sufrimientos que de por sí involucra la privación de libertad y la exposición a ser violado por una manga de asesinos, violadores y otros criminales que habitan –con razón- las cárceles. El miedo a ser apresado constituirá un escollo en la vida de miles de personas que les surge una orientación homosexual: mentirán, fingirán, se casarán y tratarán de llevar una vida lo menos “homosexual” posible para que no los “pillen”, con los obvios problemas familiares y mentales que esto puede ocasionar.

Internet se ha transformado en una herramienta muy útil para quienes quieran, desde la distancia, solidarizar con la causa pro-derechos de los homosexuales; si visitan esta página podrán firmar y ayudar a mostrarle a las autoridades ugandesas que claramente van por el camino equivocado. Ojalá sirva de algo; no se pierde nada.