Competencias entre hermanos: Delicado, pero real

La competencia entre hermanos, un fenómeno normal y complejo.

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¿Cuántos temas han leído de las características de “ser el hermano mayor significa tal” y “el hermano menor tiene tales conductas”? Para suerte de algunas madres angustiadas, existen varios, pero la verdad es que más allá de ese mundo de “identificar” qué  perfil significa nacer primero o al final, es lo que pasa en el proceso de la crianza lo definitorio. Dependiendo de los padres y sus exigencias, desarrollar una convivencia de forma cautelosa muchas veces no se puede controlar. Aunque como madre, hij@ o herman@ se evidencie, es imposible detener la temida competencia entre hermanos.

Ya que no soy ningún profesional vinculado al área,  me gustaría comentar esta problemática desde la experiencia personal y los comentarios de algunos amigos que han pasado por esta etapa.

“Buscan aprobación a través de la competencia”, dijo una vez una amiga. Y claro que tenía razón, cuando recordé una frase que marcó el inicio de mi espíritu de competencia: “Ella tiene mejores notas”, comentó una vez mi mamá sin intenciones de crear un problema. Y así como esos comentarios inocentes dejan crecer conductas, que sin querer también determinan la personalidad de una persona. Leí una vez por ahí en libros de conducta infantil. “No es bueno comparar, pero algunas veces es inevitable”, es la frase que más he escuchado en relación a esa problemática.

Pero en ese mundo siento que hay algo peor que comparar a los hijos sin querer: el favoritismo. Esto ocurre entre amigos, vida laboral, primos, etc. Una de las peores sensaciones para un hijo es sentir que él no es el favorito. ¿Qué hacer como madre? ¿Han competido con hermano? ¿Sienten que hacen favoritismos con sus hijos?