Lejos de mamá

El Día de la Madre a la distancia.

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Todos saben que se acerca el Día de la Madre, eso es obvio. Cómo no saberlo, si en estos días te llenan la cabeza con ideas de cómo regalonear a las mamás. Pero para mí, este año será distinto.

A mi mamá la tengo lejos, a unos cuantos kilómetros de distancia y alguna que otra montaña,  aunque obviamente podría ser mucho más. Hay algunos que la tienen mas lejos aunque físicamente la tengan al lado. Un tema de distanciamiento kilométricamente emocional, pero eso es otro tema.

Yo soy de esas que no le significa muchos “los días de”. Del trabajador, de los enamorados, del perro, del colibrí… ¡son todos iguales! Sin embargo, les doy sentido por un tema social. Mi madre me quitaría el apellido si no le digo ¡Feliz Día! Pero créanme que cada día y cada año que pasa, la entiendo más.

Los años pasan y las mujeres (aunque nos resistamos) vamos desarrollando ese sentimiento de maternidad. Y así nos vamos dando cuenta de por qué es que tu vieja era tan maldita en años anteriores. De alguna manera, llegamos a una fase que se empiezan a invertir los papeles y ya no sabes quien es la madre y quien la hija.

Llevarme nueve meses en la panza, asistir a esas tediosas reuniones de apoderados, amanecerse porque me dio fiebre… y tantas otras. Al final, son cosas que hacen valer saludarla en su día y  ¡todos los días! Porque mi mamá es mi mamá los 365 días del año, y no el segundo domingo de mayo. Sé que es repetido, pero es la verdad. Y más me he dado cuenta ahora que estoy lejos y que tuvimos que cortar el cordón umbilical con guillotina.

Para muchos puede que hayan pasado más tiempo separados de sus mamás, o pensar que soy mamona, pero ya van cinco meses de abstinencia de mi abrazo diario materno y eso sí que pesa.

Son esas cosas cotidianas absurdas en las que te das cuenta que mamá esta lejos.

Pero yo sé que está feliz y le saca pica a todas sus amigas con que tiene a su hija estudiando afuera. Un gran logro, como tantos otros que tendremos y no nos damos cuenta. Y es que  para ellas es distinto, ya que el mayor logro de nosotros hacia ellas  fue haber aprendido a decir “mamá”.