¿Qué opinan los hombres sobre los calzones?

En gustos nada hay escrito

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La cosa es así: hago una pregunta abierta a los hombres de esta oficina que son mayoría, y me contestan qué calzones prefieren. En realidad, pregunté por “ropa interior” pero al parecer todos obviaron los sostenes; se habrán complicado pienso yo y simplemente se refirieron a la parte de abajo de un conjunto de ropa interior. También agregué algunas respuestas obtenidas en mi entorno personal de amigas (lo que decían sus pololos) y algunos amigos.

No había para qué complicarlos con sostenes con y sin tirantes, con tirantes intercambiables, con y sin relleno, con relleno de esponja, de silicona o de pelotitas de plumavit; para qué complicarlos con los de escote profundo o los multiforma, con el escote halter o los deportivos, con los sin y con los con balba o barba ya ni sé cómo se llama, con la medida del contorno diferente a la de la copa.

Es curioso como muchas veces las mujeres nos preocupamos de andar top por fuera y por “dentro”, sin darnos cuenta de que a los hombres muchas veces, les da lo mismo.

No revelaré la cantidad de hombres que participaron de la encuesta, y si bien los gustos difirieron, el ganador indiscutido fue el polémico colaless. Obviamente los hombres no saben que dejar tan expuesto el tambembe en épocas de frío, puede ser tremendamente perjudicial para nuestro tracto urinario (contribuyendo a causar la espantosa sistitis e infecciones urinarias tan frecuentes en las féminas) y que según los médicos ginecólogos, debería reservarse a ocasiones y a la temporada estival.

Afortunadamente, muchos prefirieron las pantaletas que son bastante cómodas y adecuadas para el frío y que continúan siendo sexies por la forma sentadora que le dan al traste y por que igual muestra la cadera.

Otros se inclinaron por modelos tipo bikini, a la cadera y en tonos simples; o transparencias sutiles en materiales como el tul. Todos repudiaron al calzón de abuela y hubo algunos que sufrieron con el color piel. Algunos reconocieron las ventajas del cincuentero calzón a la cintura y otros más atrevidos reconocieron gustar de los colores veraniegos que emulaban a los trajes de baño y de cierta afición por las rayitas de colores.

Nadie mencionó nada sobre odiar o encantarse con el encaje, animal print, lycra algodón, satín, gasa, seda; o aplicaciones como blondas, elásticos, cintitas, bordados, monitos, dibujos, y tales. Nadie dijo nada de despreciar los colores fuertes o brillantes o algún material en particular. Nadie habló del mini, midi, maxi, hikini, hipster (calzón como la pantaleta pero más chico), el que es como el slip o boxer masculino, la en franca retirada tanga noventera, aquella diseñada para alargar las piernas, el calzón de lana que más de alguna usó cuando niña ya que al colegio se iba con jumper y no con pantalones, el cuadro con elástico o el sin costuras que tan sabiamente se oculta de la ropa.

O sea, está más que claro que cuando nos preocupamos de la ropa interior, no lo hacemos por nadie más que por nosotras mismas, o como nos hacen precaver nuestras precavidas madres, nunca se sabe cuando uno tendrá un accidente.

Una vez supe la historia de una mujer que compró un calzón horrible por habérsele cortado el elástico, y que sólo utilizaba el calzón feo para dormir. Una vez le dieron cálculos renales, la llevaron a la posta y no le cambiaron los calzones. Fail para su madre y su hermana que no se escurrieron de salvarla de tamaña humillación.

Queridos másculos lectores, ¿qué calzones les gusta ver usando a sus piernas suaves?