Me encanta la rutina

Construyo mis propias tradiciones

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El hombre es un animal de hábitos. Todos los tenemos; solemos levantarnos y acostarnos a una misma hora y a comer más o menos lo mismo más o menos siempre a la misma hora. Vivimos en un lugar y trabajamos en otro. Algunos en varios pero la mayoría tomamos el metro en la misma estación o la micro en el mismo paradero y nos bajamos en el mismo lugar. Por eso algunos dicen que se sienten atrapados por la rutina, aburridos, apestados de que siempre es lo mismo.

Pero a mí, la rutina me gusta. Después de un buen tiempo haciendo demasiadas cosas, con el computador a cuestas y variando entre auto, micro, metro, pie, subir, bajar, entrar, salir, quedarme trabajando hasta tarde, dormir siesta, saltarme el almuerzo y etc, estoy feliz con mi vida de oficinista. Es cierto, mi oficina es diferente a varias ya que sólo habemos jóvenes y el intercambio constante de ideas lo hace dinámico y bastante entretenido.

Pero no es por eso que me gusta la rutina. Es más bien porque de la rutina, puedes hacer tradiciones o ritos. Por ejemplo, todas los días llego a mi casa, ordeno mi cartera, organizo la ropa para el día siguiente. O por ejemplo mi rutina de bellezas.Todos los viernes que podemos, almuerzo con  mi pololo. Vamos al mismo lugar y comemos lo mismo. No todas las rutinas son malas.

Y es que no importa el qué; puede ser algo simple. No tengo rollo con las salidas de libreto y espontaneidades varias que nos hacen quebrar el esquema y vivificarnos un poco. Pero eso no quiere decir que lo cotidiano, lo que nos pasa siempre no pueda ser igual de enriquecedor. Siento que está en uno el hacer de los momentos del día que pueden no gustarnos demasiado, algo fantástico, o quizá no fantástico, pero sí algo que te haga sentir bien.

“Si no puedes contra tus enemigos, úneteles” dice el dicho popular. Al menos yo, dejé de luchar contra la rutina. ¿Ustedes, la repudian o se hicieron sus amigas?