De dueña de casa a mujer de mundo

Una evolución compleja pero valiosa.

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Este artículo se nos había quedado rezagado de los 200 de Betazeta, especial que preparamos en septiembre pasado para conmemorar el Bicentenario de Chile. Como dicen por ahí nunca es tarde, así que aquí va.

En el último tiempo es recurrente escuchar  acerca de  la evolución femenina en todas sus formas;  insertándose al mundo laboral, postergando la maternidad, capacitándose y adquiriendo nuevos rubros  y aportando conocimientos en las distintas áreas de la ciencia, tecnología, salud, educación, política, arte y cultura. Aunque la evolución de la mujer Latinoamericana, fue un poco más tardía que la  europea, podemos distinguir que en los últimos 60 años (1950-2010) las mujeres han  dejado roles para apoderarse de otros que eran exclusivos para los hombres.

En los años 50, las mujeres  tenían un rol totalmente reproductivo y de formar  una familia. Aquí el modelo de La dueña de casa es fuerte, y muchas mujeres  postergan sus sueños para llevar un hogar en todo lo que significaba, la dueña de casa de los 50 era una verdadera administradora del hogar y cuidado de los hijos.

En los  60  y principios de los 70 las mujeres irrumpen las aulas universitarias y con la llegada de la píldora anticonceptiva (1960), la maternidad  y las labores domésticas se comenzaron a postergar o a complementar en algunos casos, siendo, madre, esposa y mamá.

Con la llegada de los 80, y  como bien describe el informe de la OIT “En esta época se adquiere autonomía y autosuficiencia de rol. La mujer comienza a ocupar cargos ejecutivos y de gerencia, desarrolla mayores capacidades, y deja de optar por familias numerosas y prefiere tener menos hijos”. Los sueldos continúan siendo inferiores que al de los hombres. Las que  prefieren quedarse  con labores propias del cuidado de sus hijos y familia, optan por trabajos desde la casa o venta de catálogo como: Avon, Tuperware etc. La idea es que la mujer  en esta época también quiere aportar económicamente  a  la familia,  dejando de lado tapujos y miedos.

Los 90 agrega el fenómeno de la globalización que sin duda a  gestado nuevas oportunidades y nuevas vulnerabilidades. La mujer ha dejado su rol pasivo e integra mayormente la sociedad, abarcando más ámbitos sobre todo en negocios, economía y política. Pero, siguen luchando por la equidad de género y mejores opciones laborales.

Hoy, las mujeres se presentan como trabajadoras, madres y dueñas de casa. En política las mujeres tienen voz y voto y cada vez más  representan  los intereses de las personas.  En nuestro país, Michelle Bachelet se convertiría en la primera presidenta de Chile (2006-2010) y fue  una de las seis que han gobernado en América Latina.

Es así como  la imagen de  dueña de casa que vimos en los 50’s  evoluciona y como consecuencia aparecen: madres ausentes del hogar a consecuencia de  los horarios de trabajo, abuelos-padres, separaciones o divorcios y los cambios en el mando del hogar entre hombres y mujeres.

El ser madre ya es una cuestión de decisión y se posterga aún más,  incluso se puede tener la opción de congelar los óvulos para utilizarlos en un futuro, no hay apuros en formar una familia, y si la hay,  algunas se sobrexigen, por optar a un exigente mercado y me refiero a las  madres y mujeres que trabajan y en conjunto realizan labores de la casa, esforzada realidad de muchas mujeres en latinoamérica. Sacrificadas mujeres que día a día se levantan temprano y que regresan después de largas jornadas de trabajo, y  donde los  sueldos aún,  no son equivalentes  a lo que ganan los hombres, pero la brecha cada vez más es más pequeña y se lucha por  mayores flexibilidades laborales.

Así  en esta breve reflexión vemos que  las mujeres han evolucionado hasta llegar a  ser una verdadera mujer de mundo, y no es mi intención referirme a la mujer que  viaja  y sabe más culturalmente, o que  por su posición en cargos de trabajo  tiene mayores  posiblidades de llenar su clóset de ropa y de posesiones. No. Me refiero orgullosa, a  la  mujer que salió de su casa, sin descuidar su papel  de  mamá y esposa, que dejó sus miedos. La que muchas veces  aunque el cansacio la agobia y lleva a cuestas una separación,  sigue adelante  y se las ingenia para salir adelante por sus hijos, esa  si es mujer de mundo, y me tomo la atribución de llamarla así.

Subrayo el power de la mujer latinomericana y por supuesto, sin desmerecer el apoyo que  los hombres de este siglo que  han tenido con sus mujeres, ya que  son mayormente colaborativos y comparten labores en la cocina y cuidado de los hijos,  situación que en los años  50 sería impensable y que nuestros bisabuelos jamás pero jamás,  se hubieran imaginado y pensado que la mujer evolucionaría, hasta lo que es hoy.