Un sábado, dos carretes posibles

Dos caminos diferentes de fiesta según las decisiones que tomamos.

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(cc) Flickr.com/Felipe Ovalle

Llegamos con un grupo de amigos a la casa de alguien que yo no conocía. En el living, cuatro mujeres nos miran con desconfianza, y se nota claramente que estamos interrumpiendo su carrete. Nosotros partimos a la cocina, nos hacemos unos traguitos y nos vamos marginados a la terraza.

Dos escenarios posibles:

1. Entro a analizar la situación. Me miran con cara de na’. Me vuelvo pa’ afuera, carreteamos entre los amigos con que llegué, intercambio un par de palabras con las integrantes del living pero no hay de dónde agarrarse para armar una conversa chora. El carrete emigra, gracias a Dios, a una discoteque y nos desligamos de la primera parada. La noche no fue un total fracaso porque bailamos y conversamos a destajo. Buen sábado.

2. Entro a analizar la situación. Me miran con cara de na’. Me da lo mismo. Me instalo en el living con piscola en mano y le pregunto a la lolita de mi izquierda:

– ¿Cómo te llamas?
– Bonita Pietila*.
– Bonita Pietila, qué nombre tan interesante, ¿y qué haces?
– Soy contadora

Bonita Pietila se explaya contándome pormenores de su pega, porque justo hay un buen cahuín que quiere compartir con sus amigas. Paso a la siguiente, y así, termino enterándome de la vida de todas y me cuentan detalles censurables de su vida privada. Lo paso chancho, mis amigos también porque tienen un vínculo con ellas. El carrete emigra, a una discoteque y nos desligamos de la primera parada. La noche fue un éxito porque bailamos, conocí gente nueva y conversamos a destajo. Excelente sábado.

Es increíble cómo una pequeña decisión puede hacer tan distinto el ambiente que creamos a nuestro alrededor. Claramente la segunda situación fue la real, pero lo encontré casi como un experimento sociológico que podría estudiar cómo cambian las actitudes cuando uno decide hacer algo distinto. A veces puede no pasar nada. Esa noche pueden perfectamente haberme cerrado y no haber querido compartir nada de sus vidas, y el carrete hubiera terminado, tarde o temprano, en la discoteque. Pero siento que hubo un momento en donde me vi frente a dos pequeños caminos y tomé el mejor. Me sentí mejor persona, me gustó conversar y compartir y reunir a todos en un buen ambiente. Creo que no hay nada peor que estar con una actitud cerrada hacia el resto, porque eso se proyecta, se siente y crea una barrera.

Actitudes buenas desde adentro son las que lograrán que todos seamos mejores personas y vivamos en un mejor ambiente. Debería ser un ejercicio nuevo dentro de los innumerables objetivos que nos planteamos para este nuevo año. La próxima vez que estén en un carrete y hayan personas que no conocen, acérquense, muestren interés por conversar y pueden terminar quizás conociendo a una gran persona.

*Bonita Pietila es la directora de casting y productora de Los Simpson. ¡Usé su nombre porque me causa mucha gracia!